Hoy hace diez años que elegí una plantilla de WordPress, le planté el nombre Zumo de Empleo, y comenzó la etapa más fascinante de mi vida laboral.

Digo vida laboral porque esto es un trabajo en tanto en cuanto paga las facturas, pero la realidad es que es también mi hobby, mi pasión, de lo que más me gusta hablar, sobre lo que estudio a todas horas… lo que está en mi mente día y noche, 365 días al año (este, 366)

Es mi trabajo, pero es YO.

Ayudar a las personas en su vida profesional no es sólo a lo que me dedico, es quien soy.

Dicho lo cual, emprender es una chinga (*mex.), la verdad.

Hablo de emprender en digital, que es de lo que puedo hablar con conocimiento de causa después de 10 años.

Cuando eres muy bueno en lo que haces pero lo haces para otros y tu jefe que te tiene hasta las narices, es normal pensar “Pues lo hago por mi cuenta, y cobro yo directamente!”, pero ser buenísimo técnicamente en algo no es razón suficiente para montar un negocio entorno a ello.

Porque aquello que se te da genial hacer y que te chifla hacer va a ser un 25% de lo que hagas cuando emprendas.

El otro 75% es conseguir que te paguen por ello y que puedas vivir decente y CONSISTENTEMENTE de ello. Y te aseguro que esto es una verdadera chinga.

El CURRAZO personal que tienes que meterle es BESTIAL (ya estoy viendo que voy a usar muchas mayúsculas hoy; permitidme, es la emoción).

No sólo hablo de horas de trabajo, que son TODAS (y no sólo “los dos primeros años” sino hasta que logres facturar tanta pasta como para pagarle a otro-el sueldo que cobrabas tú-para que haga en tu empresa lo que hacías tú para otros. Porque, let me tell you, ahora tú eres una EMPRENDEDORA y tu trabajo es gestionar tu negocio).

Pero parto de que quien decide emprender, cuenta con que va a ser como TENER UN HIJO: noches en vela, no para de pedir, no para de demandar tu tiempo, tu energía, tu atención… todo el día preocupada, todo el día atendiendo sus necesidades…

Hasta que llegas a ese feliz momento que dicen los gurús: «El momento en el que tú dejas de trabajar para tu empresa y tu empresa empieza a trabajar para ti” (whatever that shit is. Evidentemente, yo no he llegado!)

 

En realidad a lo que me refiero con currazo personal es en conocerte, es en darte cuenta de todas las barreras y creencias que llevas grabadas en tu “disco duro” y que te están poniendo la zancadilla, en estar dispuesta a aprender DE TODO (SEO? FB Ads? Copywritting? Plugins? Embudos de venta? Diseñar páginas? Llevar la contabilidad? impuestos?…)

 

Es en escuchar las palabras “zona de confort” y que para ti sea un recuerdo lejano, en estar en constante cambio, adaptación y actualización y en (intentar!) lograr una férrea gestión emocional, gestión del tiempo, autodisciplina…

 

Y además, en mantener el estoicismo cuando la gente de tu entorno te pone más cara de pena que de ilusión cuando les cuentas a qué te dedicas y cómo pretendes generar dinero para pagar las facturas.

Todo esto es ya un pedazo de reto, y no es para todo el mundo -y no porque los emprendedores seamos mejores que nadie, es cuestión de con qué tipo de problemas está uno dispuesto a lidiar cada día, POINT-, pero además hay algo que acecha por debajo de todo, como “el Otro Lado” de Stranger Things, que mi experiencia me dice que es lo que más influye para llegar él éxito (pongamos que es ganar bastante pasta de manera sostenida en el tiempo, porque eso significa que lo que haces es relevante y has conseguido llegar a las personas que lo necesitan):

 

CREÉRTELO

 

No me abandones como el desodorante-que-no-es-Rexona en este punto, deja que te explique:

Creértelo implica MUCHAS cosas muy profundas a las que NO estamos acostumbrados y que son contrarias a lo que nos han educado a hacer: 

 

Hablo de desarrollar una gran CONFIANZA en tu capacidad de aportar valor a los demás, confianza en que TÚ eres la persona adecuada para ayudarles, y CONFIANZA CIEGA en el producto o servicio que has diseñado para que tu solución llegue hasta esas personas.

 

Que no es poca cosa.

Requiere gestionar MIEDOS, inseguridades, síndrome del impostor.

Requiere ir en contra de tu instinto y todo tu ser que GRITA que juegues en pequeño, que no destaques, que no te arriesgues, que sales fatal en cámara, que no vas a saber qué decir, que quién te crees tú para cobrar “por lo que sabes”, que nadie te va a escuchar, que quién te va a comprar… 

Y como sea que los negocios digitales tienen ese componente de “abrirte a todo el mundo” en la red, igual que entra lo bueno, también entra la mierda lo malo.

Ahí estás tú, avanzando por la selva de tus inseguridades y miedos, y en esto se te pone delante un guepardo – que en mundo digital es un hater.

Yo he sufrido mucho (MUCHO) por mor de estas personas [conté los detalles >>AQUÍ ].

Se pone muchísimo esfuerzo, se sacrifica muchísimo, se invierte en formarse, en perfeccionarse, en superarse, en dar lo mejor cuando montas un servicio.

 

Te rompes la cabeza para hacerlo casi “mágico”, para aportar TANTO valor y ser de verdadero SERVICIO para los demás.

 

Como para que vengan personas que no han intentado en su vida hacer nada interesante, que no tienen ni idea de todo lo que hay detrás de un negocio así, a criticar, insultar (literalmente, a veces), a poner en juicio tus intenciones, o cuestionar si debes o no cobrar por lo que hacer (¡¿wtf?!).

Los emprendedores solemos dar un valor DESPROPORCIONADO por el precio que cobramos. Nos dejamos la piel y parte del alma, porque hay que entender que es nuestro nombre propio lo que nos jugamos, es nuestra reputación y nuestra forma de pagar las facturas.

Quien se arriesga a hacer algo mediocre, a vender más de lo mismo, a robar contenidos a otros, a hacer que la gente confíe en ellos antes de tener el bagaje, el conocimiento, la experiencia REAL para prometer resultados, está mal de la cabeza, le falta un hervor, o es un inconsciente.

Pero de estos, espero, creo, que hay pocos.

Los más, nos lo estamos currando BIG TIME para mejorar las vidas de las personas. O sea que un poco más de humanidad antes de criticar, juzgar y vilipendiarnos.

Dicho lo cual, y ya que estoy haciendo balance, a mí personalmente me vale totalmente la pena seguir hacia adelante. Es cierto que he necesitado poner distancia en algunas ocasiones, porque por desgracia he (hemos) sufrido muchas pérdidas personales en estos años que me han sacudido hasta el alma: mi madre, mi suegra, mi tío favorito, mi sobrina, mi suegro.

Todo ello (y mucho más) hizo que 2019 fuera mi «De profundis» particular, y estuve ausente, metida en mi cueva, lamiéndome las heridas. 

Pero sigo al pie del cañón, ya me he demostrado que contra viento y marea aquí sigo, porque aunque pueda parecer broma cuando lo digo, realmente tengo interiorizado esto:

 

Que estoy en cruzada divina para ayudar a cuantas más mujeres profesionales pueda, a CAMBIAR su situación. A aportar su talento en el sitio que lo aprecien y lo merezcan.

 

A vender con confianza todo lo que pueden aportar a una empresa. A recuperar la confianza de que pueden conseguir un trabajo que encaje con su identidad, con lo que es importante para ellas.

A LUCHAR por seguir creciendo, seguir desarrollándose, moverse a nuevos retos, nuevas oportunidades – a no pedir perdón ni permiso por ser AMBICIOSAS, por querer más, por no conformarse.

Y como yo tengo la MÁXIMA CONFIANZA en mi capacidad de ayudarte y mi convencimiento de que es lo que estoy destinada a hacer, por eso abro en pocos días plazas para trabajar conmigo y hacer realidad juntas ese trabajo que sueñas conseguir. Déjame aquí tus datos para que te avise:

 

+++++

  

Yo siempre sostengo que en realidad mi situación como emprendedora y la tuya como profesional por cuenta ajena tienen MUCHAS cosas en común a la hora de “conseguir trabajo”, por eso acabo con unas conclusiones de mi propia situación que te van a ayudar a ti:

 

CONCLUSIÓN #1

A lo que te dediques, asegúrate que es algo que engancha con tu identidad, con quien eres tú en tu ser más profundo. Con lo que tenga sentido para ti, con la huella que quieras dejar o con el problema que es más grande que tú, que te ponga las pilas solucionar.

 

CONCLUSIÓN #2

Conseguir un BUEN trabajo va más allá de tener un buen Currículum (y Linkedin, añado)  [N. del A.: para empezar, el CV que usa el 95% de la gente no es más que una “relación de puestos y tareas”, que es como enseñar la lista de la compra a alguien que quiere saber si sabes cocinar – esto te lo he contado >>AQUÍ]

Lo que hay que tener es una GRAN CONFIANZA.

Tienes que confiar en lo que puedes aportar a la empresa. Confiar en que puedes superar los retos. Confiar que eres la persona con la que más se va a beneficiar la empresa. Tienes que CONFIAR en tu producto o servicio: tu capacidad de solucionar el problema o satisfacer la necesidad de la empresa.

Y esa confianza debes traducirla en tu forma de contar tu historia. Y debes usarla para abrirte a conocer gente y hablarles de lo que haces.

Pero ojo, no es “falsa confianza”, no es “ponerse medallas”, no es “presumir”.

Esta confianza parte de que a lo que te dedicas, está directamente conectado con quien tú eres. Con lo que es importante para ti. Con tus valores, con tu curiosidad, tu talento. Es algo que tiene sentido para ti. Y es algo que lo que quieres seguir creciendo, profundizando, y llevando tu potencial al máximo posible.

Y te aseguro que una candidata que se mueve en el mercado con esa confianza es MAGNÉTICA.

 

CONCLUSIÓN #3:

Vas a cambiar de trabajo 15 veces y al menos 3/4 veces de rumbo profesional. Cuando saliste al mercado laboral algunos de los trabajos que tendrás, no existían.

Pues FLUYE con el cambio. PROVOCA el cambio. Haz de tomar decisiones difíciles uno de tus talentos. No pierdas de vista que lo que importa eres tú, no lo que quiere el mercado, lo importante es dónde quieres llegar tú, no lo que esperan los demás.

Lo importante es que las riendas de tu carrera profesional, las lleves firmemente TÚ – no quien paga tu nómina.

El objetivo de todo este “sarao” que es trabajar -aparte del estrictamente materialista de “hacer dinero (para dárselo a otros)”- es LA PERSONA EN LA QUE TÚ TE CONVIERTES.

Cada paso que das, cada decisión que tomas – o no tomas -, te va condicionando, dando forma, convirtiendo en un tipo de persona.

Cuando estás dentro de la empresa, estás dando forma a tu TALENTO y aumentando tu valor profesional en el mercado.

 

Pero el momento de BUSCAR trabajo te va a hacer crecer como persona, te permite ahondar en ti, conocerte, tomar decisiones, reconectar o replantearte tus objetivos a más largo plazo, conocer  nuevas personas, abrir tu mente a posibilidades… No te lo plantees como un “mero trámite”, porque te estarás privando de darte ese espacio a ti misma, de reconectar, de recuperar las riendas, de crecer.

 

Y si quieres que te acompañe en ese proceso, aquí te dejo de nuevo la oportunidad:

Me encantará si brindas conmigo por 10 años más y me dejas aquí un mensaje para contarme de qué manera te he aportado valor en este tiempo. Me harás MUY MUY MUY feliz!!!! 

[También puedes escribirme en Linkedin aquí: >>ESCRÍBEME EN LINKEDIN o en Instagram aquí: >>ESCRÍBEME EN INSTAGRAM donde más te apetezca!!! me gustará en cualquier parte!!!]

Espero que este artículo te haya APORTADO, y si crees que esto le puede venir bien leerlo a alguien que conozcas, será un honor que lo compartas.

Seguimos en contacto y para el camino, ya sabes:

 

 

 

 

 

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