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Cómo lograr lo que quieres sin fuerza de voluntad

Forges
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¿A que tú también has pensado que en tu mente parece que conviven varios YO(es?)? Está el YO que quiere, que sueña, que desea…que se imagina más delgado, más en forma; que se ve siendo mejor persona, con más tiempo para dedicar a su familia, a sus amigos, a sus hobbies. El Yo que anhela un trabajo que le ilusione, que le dé satisfacción y le haga sentirse orgulloso. El Yo soñador, el que te visualiza siendo la mejor versión de ti mismo. Este es el Yo CEO de tu mente, el visionario, el que dicta la “misión, visión, valores” de tu vida ;).

Pero claro, esos planes se tienen que ejecutar. Y ahí tenemos el YO MandoIntermedio, que recibe las instrucciones (tus deseos y objetivos) y le toca ponerlos en marcha en el día a día. Ay, el día a día.

«Qué pereza me da…» «por una vez no pasa nada…» «es que tengo un mal día…» «hoy me lo merezco…» «ya si eso mañana…» «si total, no va a servir para nada…» «tampoco me tengo que exigir tanto…» «si todo el mundo está igual…» Tu Yo MandoIntermedio es especialista en poner excusas. En su LinkedIn pondría: “Especialista en procrastinar, en evitar esfuerzos y riesgos, manteniéndote en tu zona de confort”. Porque nuestro Yo MandoIntermedio funciona de manera binaria: si hacer algo me va a dar placer inmediato, lo hago. Si me va a suponer esfuerzo, dolor, dificultad, reto… pongo en marcha las excusas.

Que levante la mano quien se dice a menudo frases tipo: “Tengo que esforzarme más…” “Tengo que ser más disciplinado…” “Tengo que centrarme…” porque has intentado por eneava vez perder peso pero no consigues ir ni pátrás ni palante; porque quieres organizar mejor tu tiempo pero sigues sin llegar a todo lo que te comprometes; porque quieres ese trabajo que te ilusiona y apetece pero no acabas de arrancar y sigues en el mismo sitio que hace N meses/años…(ya podéis bajar la mano).

Y seguro que te sientes fatal, te culpabilizas, te machacas… ¡cómo es posible! ¡Otro día más, otra semana, otro mes y estoy en el mismo sitio! Y puede que veas a otros a tu alrededor que sí avanzan, y vas perdiendo la confianza, y vas sintiéndote una mierda porquería, y te dices que tal vez no lo mereces, que lo que quieres no es para ti…

Déjame que te quite la tirita:

Estás fallando porque estás poniendo la ejecución de tus objetivos en manos de tu fuerza de voluntad.

Y la fuerza de voluntad, let me tell you, está muy sobrevalorada: no es ni tan fuerte ni tan voluntariosa como su nombre indica. La fuerza de voluntad implica apretar los dientes, agarrarse los machos y aguantar el embiste como un valiente. Un día te sirvió para hacer esa llamada puñetera que tenías atascada, otro día lograste aguantar la tentación de tomarte un trozo de tarta de chocolate, otro día te acercaste a hablar con esa persona que tanto te intimidaba en un evento de tu sector… pero tú mismo sabes que funciona sólo puntualmente. No puedes vivir todos los días apretando los dientes porque se acaban partiendo. No puedes basar el logro de tus objetivos sólo en las decisiones que tomes con tu fuerza de voluntad. Un día la tendrás, otro no. Un día tendrás mayor decisión y estarás más descansado…y otro no. No te fustigues por ello: no eres sólo tú, esto tiene una explicación y nos pasa atodohijodevecino.

Verás: cada decisión que tomas al día, tira de tus “reservas de decisiones”; ¿sabes por qué Steve Jobs vestía siempre igual, incluso cuando tenía que aparecer ante millones de personas, con los mismos vaqueros, jersey negro de cuello alto y deportivas? Porque al eliminar cada día la decisión de qué ponerse, liberaba energía para otras decisiones 😮

Cada pequeña decisión que tomas (y al día, son muchas!), va consumiendo energía, de tal manera que cuando necesites una dosis extra para esa decisión dura que es la que te acercará a tus objetivos (o no)… tal vez no te quede!

El acto de tomar decisiones a lo largo del día va disminuyendo tu capacidad de tomar las siguientes decisiones.

Ahora que lo sabes, entenderás mejor que si cada día dejas en manos de tu fuerza de voluntad el tomar las decisiones correctas, no lo vas a conseguir. Por tanto, la clave es: ¡¡no pienses!!! O más bien: aprende a pensar cuando hay que pensar.

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Piensa y decide primero, luego sólo actúa

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Cuando hay que pensar mucho es cuando decides qué visión tienes para ti mismo: cuando decides qué objetivos quieres lograr, cuál es el trabajo que vas a perseguir, qué vas a ofrecer al mercado, dónde quieres llegar, qué quieres conseguir en el futuro [punto 1.) Decidir tus objetivos – check].

Hay que pensar cuando debes definir cómo llegar a esos objetivos: cuando decides qué camino vas a tomar, qué necesitas para llegar, qué vas a tener que ir haciendo, por dónde avanzar, qué dificultades puedes encontrar. Hay que pensar muy bien qué pasos tendrás que dar, cuándo y cómo [punto 2.) Definir la estrategia para lograr tus objetivos – check].

Pero NO hay que pensar cuando te pones a ejecutar tu estrategia (whaaaaat?). Cuando todas esas importantes decisiones tienes que convertirlas en pequeñas acciones del día a día, tienes que dártelo todo súper mascado y súper claro para no tener que pensar. Pensar te hace sopesar, negociar contigo mismo… te lleva a poner en manos de tu fuerza de voluntad la decisión… y ésta tratará de llevarte a cargarla al camino de menor resistencia.

Elimina la negociación mental

 

Ya te adelanto en el párrafo anterior que la estrategia debes dividirla en táctica, que son las acciones concretas que debes hacer para cumplir tu estrategia.

Mi ejemplo favorito: si tu objetivo es gustarte más físicamente y para ello decides que quieres adelgazar X kilos y hacer X ejercicio, tienes que definir estrategia+táctica claras: todos los fines de semana harás una lista detallada de las comidas de la semana siguiente (las cinco comidas de cada día), e irás a la compra para tener todo lo que necesitas para esa semana (que no te falte ningún alimento ni ingrediente) y dejarás cocinado todo lo que puedas de antemano (la nevera y el congelador: esos grandes aliados). Por otro lado, en función de tu agenda, establecerás qué días y horas vas a ir al gimnasio y qué ejercicios concretos vas a hacer.

Y cuando llegue el lunes… dejas de pensar. Ya lo has dejado todo pensado el fin de semana, ya no tienes que volver a hacerlo, pase lo que pase. Ahora sólo ejecuta: cuando tengas que prepararte la cena del martes, no necesitas usar tu “reserva de decisiones” y pensar qué te apetece o no, qué tentaciones hay en la despensa, qué comida va con tu estado de ánimo… simplemente miras la lista y ejecutas.

No vas a negociar y luchar contra ti mismo en cada ocasión, vas a poner a Yo MandoIntermedio a trabajar para crear los hábitos (respuestas/acciones automatizadas de nuestro día a día) saludables y eficaces sobre los que lograrás tus objetivos!!

Si quieres que las cosas cambien, tú tienes que hacer que cambien. Si quieres conseguir algo distinto en tu vida, tienes que hacerlo parte de tu rutina, y la rutina no la puedes basar en fuerza de voluntad cada vez. Elimina decisiones, aumenta la acción.

Cuando tu fuerza de voluntad está baja de energía, no pienses: actúa.

Claro, que esto sólo funcionará cuando el objetivo que persigues te motive, te ilusione, te mueva por dentro. Tiene que ser algo que realmente QUIERES. Tiene que ser algo conseguible por ti, debe tener el tamaño adecuado y debe encajar con el resto de aspectos de tu vida. Pero esto, como decía Michael Ende, es otra historia y será contada en otra ocasión…

Ahora, a pensar para luego, actuar.

Fuerza y valor!!!

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30 comentarios

  1. Como siempre, das en el clavo!! Siempre que leo tus posts acabo entendiendo mejor por qué hago las cosas que hago. Y con este me descubro entendiendo por qué me funciona tan bien la planificación y me siento tan descansada cuando me he tomado la molestia de preparar un plan previo para varios dias (ya sea en comidas o en las tareas del trabajo). Me encanta lo bien que lo cuentas todo.

  2. Efectivamente hay que planificar bien antes y después ¡ a actuar! Muchas veces (yo el primero) pensamos y repensamos la planificación de nuestras acciones del día a día , cuando realmente lo que vale y lo que probablemente va a marcar nuestras siguientes acciones es ejecutar. Por que ya sabemos que no hay acción sin reacción. Y seguro que esa reacción, va desmontar la estrategia que tanto habíamos pensado antes.

    ¡Un saludo!

  3. «…si cada día dejas en manos de tu fuerza de voluntad el tomar las decisiones correctas, no lo vas a conseguir. Por tanto, la clave es: ¡¡no pienses!!! O más bien: aprende a pensar cuando hay que pensar»
    Muy zen 🙂

  4. Como me encanta leer y me gusta mucho el mundo blogger sigo unas cuantas bitácoras, y por tal motivo voy leyendo con bastante retraso los posts. Hoy me dio por leer este María, y ¡madre mía! Resulta que yo hoy precisamente me levanté de bajón, a veces siento que no avanzo lo suficiente para lograr mi objetivo, y no sé si es por ponerme esas excusas que dices, porque no tengo paciencia, porque no tengo bien planteados mis obetivos… o porque tengo que dejar de pensar tanto. Nunca me había planteado tu teoría, me parece muy interesante porque puede ser muy útil -cada uno adecuándola según su situación, claro- aunque creo que no está de más parar las tácticas cada cierto tiempo y volver a pensar en la estrategia, puesto que la vida a veces te pide ciertas variaciones
    En fin, que me guardo el post para releerlo. Eres una crack tocando la fibra

  5. Muchas gracias por este post. Me ha hecho animarme y reír, porque yo que llevo tres años en paro, me desespero con facilidad y tomo una decisión, pero luego vuelvo atrás a mi zona de confort. Cada vez me da más miedo tomar decisiones, porque siento que me puedo equivocar, y en mi situación no me lo puedo permitir. Y pienso, y pienso, y repienso las cosas. Y al final las dejo en manos de mi fuerza de voluntad. Pero voy a intentar no pensar tanto y actuar más.
    Muchas gracias de verdad.
    Me encanta tu blog.

    1. Ayyy cómo te entiendo. No estás sola :)… pero no te quedes sola en tu zona de confort! Mide tus decisiones hasta donde puedas, calibra y prepárate un plan B… pero no dejes que se acabe convirtiendo en un arrepentimiento no haber hecho nada cuando pudiste. Porque aunque pienses que no, lo veas oscuro y te parezca que hay muchísimos impedimentos… es ahora cuando puedes. Dentro de un año te alegrarás de haber empezado hoy.
      Venga! Fuerza y valor!

      1. Gracias. La verdad es que estos años no he parado de estudiar y gracias a mi hermano que es orientador laboral, autor de dondehaytrabajo.com, que me ayuda mucho, y que , por cierto me recomentó tu blog,he aprendido muchas cosas nuevas y todos los días le dedico unas horas para interactuar como profesional en Linkedin, Twitter, Bloglovin, y enviar currículums, a las ofertas que me parece que se adecúan a mi perfil, enviando cada currículum especialmente para cada empresa, pero aun así, lo más difícil me está resultando reiventarme, y sobre todo reconocer cuales son mis mejores talentos, los cuales me podrían llevar a encontrar un nuevo camino profesional, pues es el que yo tomé tristemente parece agotado.
        Muchas gracias de nuevo.
        Un cordial saludo.

  6. Que gran reto enfrentarse a aquello que no te motiva, y que encima te incomoda, y por lo que tienes que pasar quieras o no. Me gusta tu planteamiento, pues ya lo he oido por otras fuentes.

    La mentalidad oriental, fuertemente influida por el budismo insiste mucho en focalizar la atencion en aquello que tienes entre manos en ese momento, ya sea reflexionar, proyectar, decidir o actuar. En otras palabras, manten tu mente en el presente, no el pasado ni en el futuro, si no en el ahora.

    En este munto mundo multitask en el que nos toca vivir, considero vital entrenar la mente para afrontar retos de este tipo. Y para los que todavia estamos inmersos en estudios de ampliacion academica, a cierta edad, y con la que esta cayendo, resulta toda una batalla empica lograr la motivación imprescindible para abordar esa epopeyica batalla mental.

    Un saludo!

    1. Comparto lo que dices. De hecho, la multitarea es una falacia jejeje. Podemos hacer a la vez varias tareas que no requieren concentración -escuchar música mientras pasamos el pollo por la plancha- pero cuando estamos queriendo hacer a la vez varias cosas que requieren pensar, concentrarse… es una pérdida de tiempo tremenda. La mente no puede procesar más que 7 unidades de información a la vez (7, creo?) y nos lleva mucho más tiempo pasar de una tarea a otra, volver a centrarnos en la que estábamos… El «aquí, ahora» es muy poderoso.
      Mil gracias por aportar!!!!!!

  7. Un post estupendo, para variar. Qué gran verdad, la mayoría de las veces nos paralizamos a la hora de ejecutar, hay que trabajar mucho en ello.
    Gracias mil por tus consejos!

    1. Gracias Esther! Espero que el «para variar» sea «para variar de lo que leo normalmente por ahí» jejejejeje 😉
      Un abrazo!

  8. ¡Enhorabuena, María Luisa! Una vez más, me ha encantado tu post… I missed you!
    Estoy completamente de acuerdo en tu planteamiento, una vez pensado y decidido lo mejor es actuar (o al menos intentarlo) sin pensar nada más, porque es como desandar lo andado. Considero que la mayoría de veces en que nos fallan estos planes es porque hay un error en lo que llamo la motivación honesta. Muchas veces nos fijamos metas o cambios «a marcha forzada» (porque sí, porque tengo que hacerlo, porque [email protected] lo hace y le va bien, porque está moda, porque me vendría bien…) y lo que no comienza bien no suele tener un buen final. 😉
    Pd. Me encanta el tono con el que te expresas, es muy ameno, simpático y en estos tiempos que corren se agradece más si cabe no encontrarte con tostonazos de lectura. Gracias, una vez más.
    Un abrazo desde Canarias.

    1. Iván desde Canarias, gracias a ti por compartir y por tus generosas y bonitas palabras. Me dejan buenísimo sabor de boca 🙂
      Me encanta el término «motivación honesta». Lo utilizaré. Estoy de acuerdo: qué cantidad de cosas buscamos por las razones erróneas. Qué importante es hacer un «chequeo ecológico» de nuestros objetivos!
      Mil gracias por aportar!!!!!

  9. Hola «monstrua» de la comunicación,
    Es una técnica ideal pero la verdad no sé como aplicarla a mi vida porque el pensar y actuar no los puedo separa…
    Un saludo

    1. Jajajaja! Gracias por lo de «monstrua», que sé que es desde el cariño, me encanta 🙂

  10. Excelente post … y muy interesante punto de vista; pero creo que para ciertas metas la definición de tácticas de antemano se complican sobremanera, no digo que no sea una excelente idea, sino que puede tener una exigencia bastante grande.

    Pero todo es intentarlo y evitar la negociación 😀

    Muchas gracias.

    1. Gracias por tu perspectiva! Tampoco digo que mis recomendaciones sean universales… siempre hay a quien le funcionan mejor otras estrategias 🙂
      Gracias por aportar!

  11. Genial.

    Me he visto bastante reflejado en algunas de las situaciones que comentas.

    Muy bueno e instructivo, al menos para mí.

    Un saludo.

    Gracias

  12. Voy a tener que reunirme con mi mando intermedio y dejar un par de cosas claras… 🙂 Muy buen post, de los que hacen que pases a la acción! Felicidades!

    1. Genial!
      Yo le convoco los lunes. El día que decido que me tengo que poner a dieta. Pero el martes ya está haciendo de las suyas de nuevo… jejejeje ;o)
      Gracias por pasarte y compartir :o)

  13. Otro post fantástico, María Luisa.
    Me ha gustado ese simpatico planteamiento de la Estrategia y la
    Táctica: primero piensa, solo piensa y nada más que «piensa» y luego actúa, solo actúa y na más que «actúa»…
    Lo voy a probar (tengo un mando intermedio terriblemente negociador…)
    Un saludo

    1. Jajajajaja!!! te tendría que presentar a mi mando intermedio. Es un canalla. Me manipula todo lo que puede y más! Ahí estoy tratando de llegar a una amistosa «guerra fría» con él, como el famoso chiste del dentista: «No nos vamos a hacer daño, verdad?»
      Mil gracias por compartir!!

  14. Me ha encantado tu planteamiento, María Luisa. Parece simple, y es a la vez demoledor.

    Tenemos una doble -en el mejor de los casos- personalidad: decidimos, pero también debemos ejecutar aquello que nos planteamos. Somos ejecutivo y ejecutor a la vez; me pregunto por qué dejo a mi yo ejecutor la enorme responsabilidad de hacer recaer en él la duda, el titubeo ante aquello que ya estaba listo para sentencia. «Sólo has de actuar…» «no te pagan para pensar…».

    Me has mostrado un modo diferente de ver unas cuantas cosas enquistadas que ya casi dejaba por imposibles. Gracias.

    1. Me encanta! Gracias por compartir, me alegro infinito haberte inspirado una nueva forma de ver las cosas!!!
      Un fuerte abrazo

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