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Montt

 

Probablemente, tú eres una hoja.

Son hojas los profesionales que, como las hojas de los árboles, van moviéndose de un lado a otro empujados por el viento. Son profesionales que nunca saben exactamente qué deberían estar haciendo o dónde deberían estar, pero caen en un trabajo porque las circunstancias o el azar les ha llevado hasta ahí, como les podía haber llevado a otro, y ahí se quedan, hasta que cual hoja flotante, pasen a otro.

Si es tu caso y te acabas de dar cuenta que eres una hoja pero no sabes cómo dejar de serlo, ahí va la respuesta:

Debes concienciarte de esto: que eres responsable de tu vida profesional tanto como lo eres de tu vida personal.

Necesitas tomar altura. Necesitas perspectiva, mirar por encima de donde estás y así poder decidir tu camino, y no estar a merced del viento.

Esto supone que te rindas a esta realidad: que eres tú quien decide el curso de tu carrera profesional, quien decide hacia dónde quiere ir. No lo que quiera el mercado, las empresas, lo que les gustaría a tus padres, o lo que esperan tus amigos o vecinos.

Supone darte cuenta que el hecho de que tengas un jefe ni te hace su esclavo, ni debes poner tu futuro en sus manos ni puedes convertirte en mera mano de obra marca blanca de la empresa.

Entonces es cuando entiendes lo que significa gestionar tu carrera de manera proactiva. Entonces tu visión del mercado y de tu carrera cambian por completo.

Pero la mayoría sigue convencido -porque así nos lo han enseñado-, que con ir cada día a la oficina y hacer aquello para lo que le pagan a uno, es suficiente. Y luego no entendemos que no nos asciendan, que no tengamos oportunidades… que nos despidan en una de las reducciones de personal y que nos cueste Dios y ayuda conseguir el siguiente trabajo.

Y ojo, que no hablo de la calidad del trabajo (hay muchos excelentes profesionales haciendo exactamente eso), hablo de carecer de visión, de perspectiva y de planificación de su carrera.

Hablo de saber hacia dónde vas. Hablo de entender dónde reside tu valor y hacer de él tu camino. 

Lo que ocurre es que uno entra en una burbuja de falsa seguridad por tener un trabajo, y bajamos las barreras. Nos metemos de lleno en una rutina que, antes de darnos cuenta, se ha llevado 10 años de nuestra vida profesional. Y entonces llega el llanto y el crujir de dientes cuando esa empresa a la que le hemos regalado 10 años de esclavitud profesional nos dice “gracias por venir, esperamos volver a verle algún día” y se nos caen todos los palos del sombrajo.

Y resulta que nos damos de lleno con la realidad y llega la terrible pregunta “¿Y ahora qué?”

Pues te digo una cosa: así como no es culpa ni responsabilidad tuya si te echan de la empresa, sí que es tu responsabilidad haberte asegurado que cuando eso ocurra, transitar hasta el siguiente trabajo sea rápido y (más) sencillo.

Es responsabilidad tuya saber que el voy todos los días a la oficina–hago el trabajo por el que me pagan–vuelvo a empezar al día siguiente, no es suficiente. Tienes algo igual de importante que hacer a la vez: tienes que estar gestionando proactivamente tu carrera, tienes que estar cultivando contactos, tienes que estar buscando cómo seguir desarrollándote profesionalmente.

Pero claro, para ello hay que asumir una mentalidad, una idea y visión de nuestra carrera a la que no estamos acostumbrados, pero que ya se hace impepinable: tienes que empezar por saber qué quieres lograr –a medio plazo al menos- en tu carrera profesional y tienes que ponerte al mando para asegurarte que llegas.

Fíjate que lo he soltado así como si tal cosa pero no es moco de pavo:

Primero, tienes que saber qué quieres lograr

Cuál es tu visión. Cuál es el camino que está alineado con tus habilidades y capacidades y en el que vas a poder brillar y alcanzar la satisfacción profesional que deseas.

Segundo, tienes que tomar el control de tu carrera 

Te vas a subir al autobús que es tu carrera profesional, y te vas a poner en el asiento del conductor. Vas a ver con perspectiva lo que ha sido tu carrera hasta ahora y vas a planificar el camino que debes ir siguiendo que sea coherente con tu destino. Vas a asumir el control de tu imagen profesional – de tu marca -, vas a mostrar tu valor, y vas a conocer a la gente que necesitas conocer para hacer tu camino.

No me mandéis más CVs pidiéndome que le eche un vistazo y os recomiende qué se puede modificar, la respuesta es: TODO.

Es como pretender hacer una tarta y limitarse a coger el frosting (la capa esa que decora la tarta y que hace que parezca de porcelana? esa), ponerlo encima de una caja redonda y decir que es una tarta. Y encima pretender que a la gente le guste. Colega, te falta el bizcocho, el relleno, el chocolate… no puedes limitarte a poner la decoración encima de una caja, y sacarlo de postre.

Pues esto igual. No me preguntes si el CV está bien si todo el trabajo que debe ir ANTES del CV, no lo has hecho.

Toma altura. Empieza por el principio. Decide cuál es tu visión, cuál es tu camino, tu objetivo, y después planificarás cómo llegar manteniendo las riendas bien sujetas.

Hoy sí que sí: fuerza y valor,

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Dicho esto, si has avanzado en estos temas y directamente necesitas avanzar en tu CV para que te abra las puertas de las entrevistas, tengo lo que necesitas: Haz magia con tu CV

 

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