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Brutal Forges!!

Es mi último día de este año, de hecho, mi última hora hasta entrar en un año nuevo, un nuevo año… (nope, no voy a decir cuántos me caen jejejeje).

Los 364 días previos al de mañana, han sido buenos y malos… la verdad ¿qué esperaba?.  Hoy se cierra un ciclo y mañana comienza otro, uno de tantos. ¿Os dais cuenta que la vida está compuesta de ciclos que se entrecruzan, se superponen, se siguen, se anulan, se fuerzan? Pasamos por el típico “ciclo negro”: el que describimos diciendo que “nos ha mirado un tuerto”, nos han “echado mal de ojo” o similar. La verdad es que no queremos darnos cuenta de hasta qué punto somos nosotros mismos los que provocamos y atraemos parte de esa negrura!!! Pero como buenos humanos que somos (la mayoría, de algunos no lo tengo tan claro), necesitamos encontrar fuera de nosotros la culpa de lo que nos sucede. Aunque por esa regla de tres, las cosas y las rachas buenas también tienen que ser otros quienes nos las cedan, regalen, conjuren o provoquen, no? ;o)

Pues yo en estos 364 días he atraído muchas cosas malas (aunque por suerte también cosas buenas). Las malas? Sobre todo en forma de «inapropiadas» compañías profesionales. No personas que son malas –aunque de alguna tengo mi seria duda…-, sino personas que no eran buenos acompañantes en el camino que yo estaba recorriendo.  Con el tiempo me he dado cuenta, por suerte, de por qué esas personas no han cuajado en mi vida en ese momento. Os lo contaré en otro momento, os hablaré de gente MUY tóxica que pulula escondida bajo máscaras de paz, ayuda y buen rollo… pero tiene un corazón egoísta, mentiroso y manipulador. Pero como dijo Michael Ende: «Esa es otra historia y será contada en otra ocasión…».

Los tiempos difíciles no duran: la gente difícil, sí.

Estos 364 días en los que he tomado muchas decisiones, he echado toda la carne en el asador, he puesto mucha ilusión… también he visto como muchas decisiones me daban un bofetada en la cara, la carne se me chamuscaba y la ilusión se escondía. He tenido momentos muy bajos de ánimo, en los que he dudado mucho de mí, de mi capacidad, de la gente que me rodeaba, de todo. Pero os voy a contar un secreto: soy perro viejo y ya me he levantado de muuuuchos mazazos que me ha dado la vida; me siguen doliendo y escociendo como la primera vez, pero ahora logro encontrarle la lectura, el aprendizaje, el “lo que yo me llevo” y recoloco las cosas en su sitio –despacio, pero lo voy haciendo-.

Y como hay una lección en todo lo que hacemos, hoy, “en los albores de un nuevo día”, y después de mucho tiempo de silencio, comparto con vosotros lo que he aprendido en este camino. Espero que os sirva:

 

1. No hay que dejar heridas abiertas

El primero en disculparse es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte, el primero en olvidar es el más feliz ~ Sri Ravi Shankar

Una conversación mal terminada, un miedo sin enfrentar, una decisión aplazada, una explicación sin dar, un miedo que bloquea, una bronca injusta que rompe una relación…  Todo eso que no vas arreglando, que no vas enfrentando, de lo que vas huyendo… se va convirtiendo en piedras en tu mochila y acaba pesando tanto, que llega un momento que no puedes dar un paso más y ya no sabes ni por qué. Llega un momento en que te das cuenta que eres infeliz, que todo son malos rollos sin saber por qué. Y tienes todo el derecho a ser feliz… pero ese derecho debes ejercerlo por ti mismo, no esperes que los demás lo hagan por ti.

Está en tu mano limpiar y curar las heridas que van quedando abiertas – no te va a gustar, harás todo lo posible por evitarlo, justificarás que no debes ser tú, que no has sido tú… da igual. Pero si no lo haces te llenarás el cuerpo de cicatrices, de autoreproches,  de ese mal sabor de boca que te queda cuando sabes que lo estás haciendo mal, de ese mal rollo que te acompaña… de un jode-jode constante que no vale la pena. Con la cabeza bien alta: eres humano, te equivocas, metes la pata –incluso repetidamente-, y aún digo más: la cagas de mala manera… pero está en tu mano arreglarlo, limpiarlo, ponerle betadine, una tirita y que te deje de doler, que deje de escocer y cure bien la herida.

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2. No permitas que entren fantasmas en tu cabeza

Es increíble cómo puede cambiar tu vida cuando decides cambiar un pensamiento

Los fantasmas son esas puñeteras ideas negativas sobre ti mismo que dejas que se te instalen en la azotea… y empiecen a manejar tu vida. Ni más ni menos. Dejas de tener tú el control y empiezan a controlarte tus fantasmas.

«Soy una mierda»

«No lo voy a conseguir nunca»

«Jamás hago nada bien»

«Nunca tendré suerte»

«No tengo fuerza de voluntad»

«No tengo lo que hace falta»

Y tantos y tantos y tantos fantasmas que se mueven por el espacio esperando un resquicio, un flaqueo… para colarse en tu cabeza. Se les conoce también como creencias limitantes. Tú llámalos como quieras pero el caso es que te joden la vida. O lo que podría ser tu vida. Te atenazan, te atemorizan, te llenan de vergüenza, te succionan la autoestima. Y dejas de vivir como quieres, como mereces, y empiezas a vivir secuestrado, castrado, manipulado, cohibido, acojonado.

Esto no es para hacerte sentir mal, de hecho, esto nos pasa a todos porque es como tenemos programado el cerebro: tiene potentísimos mecanismos de autodefensa que agrandan lo negativo y te lo recuerdan constantemente, para que no vuelvas a sufrir, no vuelvas a pasarlo mal. Como le oí decir a Elsa Punset: “Estamos dotados para la infelicidad, no para la felicidad”.

Pero la verdad es que nada te obliga a conformarte con la infelicidad, con los fantasmas y con una vida de temores: la realidad es que es una decisión que tomamos todos los días ya que se pueden luchar… y vencer.

Si se te han colado estos fantasmas, que sepas que, como las cucarachas, probablemente necesites un exterminador para acabar con ellos ;o), pero se les puede vencer y aniquilar.  No permitas que los fantasmas decidan que debes llevar una vida mediocre, asustada y conformista – porque nuestra grandeza  está en la capacidad que tenemos de cambiar nuestros pensamientos y a nosotros mismos, y como tan bien dice Mario Alonso Puig:

Sólo nos convertimos en aquello que nos damos el permiso de ser ~ Mario Alonso Puig

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3. Quiérete. Para. Date tiempo.

Nos caemos para aprender a levantarnos ~ Batman

Si te sientes una mierd(a)ecilla, si piensas que nunca vas a conseguir hacer nada interesante ni importante, si no te preocupas por mantener la cabeza oxigenada y el cuerpo sano, si pierdes la esperanza a cada paso, si no sabes dónde quieres ir, ni lo que vales, ni lo que puedes lograr… ¿por qué le vas a interesar a otros? A una pareja, a tus amigos… a un reclutador???????

Debes empezar por ENTENDER lo que pasa por tu cabeza y tu corazón, si no, no lograrás cambiarlo, manejarlo, usarlo para gestionar tu vida!! Y lo siguiente que te recomiendo con todo el cariño: empieza a  PASAR olímpicamente de lo que los demás piensen o esperen de ti: eso es problema suyo. Tú sólo tienes que asegurarte de lo que piensas y esperas de ti mismo.

Empieza por QUERERTE (así te lo digo, en formato mandato): aunque podrías ser más alto(a), más guapo(a), más delgado(a); podrías tener más facilidad para los idiomas, para expresar lo que piensas; podría  interesarte más el arte o la lectura, o el fútbol… da igual. Eres como eres, tienes lo que te ha tocado y en realidad… es todo lo que necesitas y puedes  sacarle el mejor provecho posible. Si no empiezas por quererte y aceptarte tú, no seas hipócrita y te quejes de que los demás no te quieren lo suficiente, no te respetan lo suficiente, no hacen lo suficiente por ti o no valoran lo suficiente lo que eres. Lo siento pero es así, yo he tardado en darme cuenta, no lo creas, y aún me queda mucho en el proceso de aceptarme y quererme, pero al menos ahora lo veo claro.

Tómate el tiempo que necesites para encerrarte en tu Batcueva y pensar, analizar, sentir, decidir. A tu mente le cuesta cambiar porque odia la incertidumbre, y si sigues metido en la carrera de ratas, nunca te permitirá el momento de que te lo plantees. Debes parar el mundo (con permiso del grandísimo Groucho) y bajarte un rato para apartarte de los demás, de sus ideas, creencias, expectativas y aspiraciones, para quedarte contigo mismo y decidir qué cambios debes hacer, qué cosas estás haciendo hasta ahora que no te están funcionando y debes hacer de otra manera. Párate hasta asegurarte que las metas e ideas que estás siguiendo son realmente las tuyas. Ni quien mejor te quiere te conoce como te conoces tú, ni sabe todo lo que hay en tu corazón, en tu cabeza, en tus sueños. Reconecta contigo, con tus valores, y luego ponte tu traje de Batman y vuelve a combatir a los malos ;o)

Termino con una frase que he leído recientemente y me ha encantado:  “Creces cuando lo que aprendes cambia el cómo vives.” En esas estoy ahora mismo, tratando de crecer. Voy a seguir lo que queda de verano metida en mi Batcueva reconectando, recolocando, tomando decisiones de negocio y eligiendo muy bien con quién andar las sendas profesionales. Lo que sí tengo claro es que necesito volver a tener el tiempo de seguir escribiendo, porque es algo que me llena de satisfacción.

Ah! Y os contaré con más detalle en breve, pero estoy colaborando con un equipo de Business Angels para localizarles proyectos interesantes en los que invertir, y voy a comenzar otra colaboración para aydar a españoles a encontrar trabajo en sudamérica. Exciting!

Genial verano a todos, disfrutad (pero de verdad, que es lo que voy a hacer yo por primera vez en cinco años) del descanso, de la desconexión, pero no os olvidéis que hay que empezar septiembre con OBJETIVOS.

Fuerza y valor!!!!!!!!!!!!!!

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