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VIñeta de Mel

 

No, no es el típico título gancho para luego hablar de repostería. Me refiero a lo que en el lenguaje común nos referimos como echarle huevos a algo: echarle arrojo, narices, valor, determinación. Darle una patada a los miedos, a las inseguridades, al “yo no sé”, “eso no se me da a mí”, “eso lo consiguen otros”.

Os lo voy a decir claro: pocas cosas que no requieren echarle huevos valen la pena. Ojo: Incluso si es para fallar, para equivocarse.

Una vida llena de cosas que no han requerido mucho esfuerzo, que han venido fáciles, que son mediocres –de la media-, que son “ni fú ni fá”, que son dejarse llevar… es una vida -lo siento mucho- malgastada y malvivida.

Cada vez que tenemos que tomar una decisión, cada vez que nos encontramos delante de la posibilidad de dar un salto, de estirarnos un poco más para alcanzar, de retarnos, de pasar un poco de miedo… lo habitual es que nos achiquemos, que nos demos la vuelta, y que esperemos a que “la cosa mejore” o a “formarme un poco más” o a “necesitar menos dinero”

Tengo un amigo que es absolutamente admirable.

Una persona con una minusvalía física que le obliga a moverse en silla de ruedas la mayor parte del tiempo, y con muletas algunos ratos pequeños. Cualquier otro –yo misma-, en el mundo que vivimos tan complicado, exigente y cruel con las imperfecciones, probablemente estaría hundido y se conformaría con lo mínimo que la vida le pusieran por delante. Pero él le ha echado huevos a la vida como poca gente que conozco.

Es un hombre divertido, alegre, simpático, vacilón, empático; un hombre tremendamente en contacto con sus emociones, es inteligente, comunicador, culto, y tiene un punto de locura muy especial. Es una persona carismática.

Es todo lo que es a fuerza de echarle huevos y currar como un animal.

A fuerza de luchar contra sus miedos y sus demonios –algunas batallas las gana y otras las pierde, pero al final lo que sí está ganando es la guerra- y sacar lo mejor de sí mismo; liga como el que más –casado con una investigadora del cáncer cerebral, casi ná- ha trabajado en importes multinacionales, está a punto de volver a cambiar de trabajo a un puesto incluso mejor, tiene amigos en todas partes, y sobre todo, todo el que le conoce se engancha a la vida, alegría y buen rollo que lleva consigo.

La vida hay que vivirla así. A tope. Echándole huevos. Nada nos lo impide más que las dificultades que nos ponemos en nuestra propia cabeza.

¿Que es difícil? Imagínate si encima lo tuvieras que hacer en silla de ruedas. Eso es mucho más jodido difícil que vivir en un país en crisis. Eso es llevar la crisis contigo SIEMPRE. Bueno pues te aseguro que SE PUEDE. Tú puedes.

No te minusvalores: tienes dentro de ti mucho más talento y arrojo del que piensas.

No esperes a arrepentirte mañana de lo que no has hecho hoy. Párate ahora mismo un momento y date cinco minutos para pensar – rétate: ¿qué puedes hacer hoy, que te da pereza, que te da miedo, que no estás seguro de dónde te va a llevar pero que sólo por ser diferente, te aportará algo, te hará sentirte orgulloso de haberlo intentado?

Trata por un momento de dejar de pensar en todo lo que está pasando o dejando de pasar fuera de ti y piensa: ¿y yo qué puedo hacer para cambiar, mejorar mi situación profesional?

Nos encanta excusarnos pensando que quien tiene éxito en la vida es porque ha tenido más suerte, ha tenido padrinos, ha tenido dinero o le visita por las noches un hada madrina. Pero no son más que excusas que nos ponemos para justificar que nosotros no estamos haciendo lo que podemos para lograr nuestro propio éxito, nuestros objetivos.

Me ha llevado toda la vida ser un éxito de la noche a la mañana ~ noséquién

Quien tiene éxito, quien logra ir exprimiendo el máximo de su vida lo que está haciendo es currándoselo cada día, con perseverancia, y sobre todo, echándole huevos a la vida. No es magia. No está reservado a unos pocos.

Yo estoy en ello ahora mismo.

He iniciado un camino acoj**nte, exigente, y de enorme sacrificio, que espero que me salga bien pero te aseguro que esto sí me llevo: el orgullo de haberle echado huevos, de no conformarme, de querer dar más, de querer sacar más, de decidir una meta y luchar por ella. De haber decidido tener una vida de la que sentirme orgullosa, y trabajar de verdad por ello, sin excusas, sin medias tintas.

Echándole huevos.

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