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Forges

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Hace unas semanas publiqué este artículo sobre los miedos de exponerte en internet, y te dije que vendría una segunda parte para hablar sobre el miedo a las críticas. Lo prometido es deuda:

Un buen día, ese blog al que generosamente dedicas horas sin fin (y dineros, que es baratito pero no gratis), para el que te preparas, estudias, optimizas, seleccionas, pruebas, corriges, auto-exiges… se convierte en un “bien público” y cualquiera que pase casualmente por ahí puede criticarte, quejarse y exigirte.

Esos contenidos que te han llevado años de estudio y preparación para poder aportar generosa y gratuitamente, resulta que no se reciben con la misma generosidad y agradecimiento por todo el mundo. Resulta que alguno, encima exige que lo hagas como le conviene y le interesa a él.

Y aquí uno se encuentra en una encrucijada.

Cuando alguien que escribe un blog y aporta contenidos de calidad al ciber-espacio es criticado, usado como punching ball, exigido, vapuleado, etc., la reacción del cerebro reptiliano es la de la huida: “a la mierda todos”, seguido de “se me quitan las ganas de seguir escribiendo”.

En momentos de calentón, no se deben tomar decisiones.

No sólo en el ciber-espacio sino en general en la vida.

Lo que se debe tomar es el aire, preferiblemente acompañado de alguien a quien no le toque de cerca el tema, y te permita coger perspectiva.

Y cuando vuelves a tu ciber-casa, lo que tienes que hacer es darte un baño de multitudes: lee todos los comentarios positivos y energizantes que, por suerte, son el 95% de los que recibes. Déjalos emulsionar unos minutos, como el suavizante, y entonces te darás cuenta que son ELLOS los que valen la pena. 

Son ELLOS por los que te quedas hasta las 3 de la mañana escribiendo. Es PARA ellos.

Y te gustaría –¡qué ganas le tienes!- contestar al Crítico-Amargado-Pesimista-Victimista-LLorica-Odioso (CAPVULLO) y ponerle en su sitio. Cantarle las cuarenta en oros. O las veinte en copas. Lo que sea. Cantarle algo.

Pero no lo haces. Porque debes elevarte por encima del CAPVLLO y aparentar indiferencia. Yeah, aparentar. No me creo que nadie la sienta REALMENTE porque si hay algo que nos gusta tan poco como que nos roben el partido en los penaltis, es que nos critiquen.

Hasta aquí todo va bien. PERO esto tiene efectos secundarios.

El siguiente post te lo piensas, repiensas, requetepiensas, maxisuperquetemuerespiensas.

Porque claro, ya no quieres que te critiquen.

Y entonces empiezas a ser todo lo políticamente correcto que puedes – sin querer parecerlo.

Quieres que parezca que mantienes tu cool, pero en realidad, estás acoj*nado.

Pierdes parte de tu libertad y tu frescura. Ya no dices ni un taco, ni una palabra más alta que otra. Evitas opiniones controvertidas, recomendaciones arriesgadas.

En ese punto, corres el riesgo de desaparecer en esa escala de grises donde habitan tropecientos blogs insulsos, blogs de corta-pega, blogs de mínimo esfuerzo, de viaje en torno a mi ombligo, de lo mismo da si estás como si no, de voy a copiar cosas de los libros y aparentar que es conocimiento y experiencia propios.

O puedes dejarte crecer el pelaje.

Ya lo has pasado, ya lo has vivido: te han criticado malamente (ojo, no hablo de críticas constructivas, esas deben ser SIEMPRE bienvenidas y la mejor fuente para elevar tu nivel). A alguien no le ha gustado lo que has escrito. O no le ha parecido suficiente. O no se lo has puesto suficientemente fácil. O no le has bailado el agua de su victimismo sino que le has desafiado a mover el culo. O se ha sentido ofendido.

Y te ha atacado. Te ha lanzado un derechazo por debajo de la línea de flotación.

Ok, ya sabes que hay una persona (o dos, o cincuenta, cien) que no te va a hacer padrino de su hijo primogénito, que no va a pedir tu beatificación.

¿Y? ¿Has sobrevivido, no? ¿Algo ha cambiado sustancialmente en tu vida? ¿Ha perdido las alas algún angelito? ¿Acaso han dejado de seguirte los otros cientos o miles a quienes sí les estás ayudando, aportando, moviendo, motivando, ilusionando?

Cuando te des cuenta que la respuesta es no, cuando caigas en la conclusión de que no puedes tomarte los problemas del mundo como un ataque personal, que incluso Star Wars no le gusta a todo el mundo (y esto sigo sin entenderlo), por tanto tú no vas a ser menos…

…entonces sólo queda limpiarte el polvo de la caída, y dejarte crecer el pelaje. Ya estás desarrollando callo: la siguiente vez será más fácil.

Y mientras tanto, al siguiente CAPVLLO que diga: “me toca las p*lotas que me digas que mi carrera y mi experiencia no sirven de nada si no hago el pinopuente delante de los de RRHH, que por cierto sois odiosos y ojalá cayerais todos en un agujero negro” (y otras lindezas – extractado casi literal de un comentario que recibí hace no mucho y NO era un troll), bien le contestas con la mejor sonrisa o ni le contestas, pero no permites que te absorba la energía, las ganas, la ilusión… ni el tiempo.

Al que no le guste cómo está el mercado, cómo se portan los seleccionadores, o que considere que en este país sólo quedan  trabajos indignos; al que piense que haberse tirado N años estudiando y trabajando le acumula “puntos laborales” como para no tener que esforzarse por encontrar el siguiente trabajo – o esperaba que viniera el Hada de los Trabajos Dignos y Bien Merecidos y le concediera el suyo… al Maestro Armero a quejarse.

Por tanto:

Si estás pensando empezar un blog y te asusta la idea de que te critiquen, mi recomendación es que te dejes crecer el pelaje:

No te quedes en la escala de grises. Arriesga. Apasiónate. Di algo distinto a los demás, o di lo mismo pero de manera diferente. Si eres uno más, serás uno menos.

¿Lo peor que te puede pasar? que pase por tu ciber-casa un CAPVLLO y quiera estropearte el día. Y quiera hacerte cuestionarte tu propio trabajo. Y quiera ponerte entre la espada y la pared.

Y a cambio lo mejor que te puede pasar es que destaques. Que seas relevante. Que emociones. Que muevas a la gente.

Porque sabes qué? el que pasa y critica, está simplemente desahogando su amargura. En realidad, no es lo que tú dices, si no lo que se reprocha a sí mismo, al mercado, al mundo, y tú se lo has recordado. Y su enfado es consigo mismo, pero la carga contra ti.

Y cuando te ocurre, te das cuenta que mañana habrá pasado. Él sigue siendo igual de CAPVLLO pero tú eres más profesional, más decidido, más curtido, más valiente. Más mejor.

Porque te darás cuenta que sólo necesitas gustarte a TI mismo, sólo necesitas darte cuenta que tienes valor, tienes capacidad, tienes algo dentro que hay otra muchísima gente que quiere y está deseando escucharte.

Y eso es lo que vale la pena. Y eso es lo que te va a posicionar en el mercado. Eso es lo que va a crear tu reputación. 

Porque no debes tratar de gustar a todo el mundo cuando hay gente que no se gusta ni a sí mismo

¡Espartanos! ¿cuál es vuestro oficio?

¡AÚ! ¡AÚ! ¡AÚ!

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