Mel

Mel

 

Nos llenan la cabeza con los tópicos de “estudia mucho”, “ve a la universidad”, “consigue un trabajo”, “compra una casa”, etc., como si fuera el camino de baldosas amarillas… y luego resulta que la realidad a la que nos enfrentamos es radicalmente diferente – ese camino no lleva a ninguna parte y las VERDADERAS reglas de la historia, no nos las explica nadie (bueno, ahora sí: YO 😉

No, las cosas no te han ido como se supone que deberían haber ido. A mí tampoco. A la mayoría tampoco. Estamos en el mercado laboral en un momento terrible, en un mundo con más opciones que nunca pero con reglas del juego que la mayoría no entiende.

Y me cabrea que la orientación profesional que se da o se regala por la red, en artículos, blogs, libros, etc., sea totalmente inespecífica, incorrecta y que se limita a convertirnos en una mera estadística. Por ejemplo: que tienes que apuntarte en los portales de empleo. La realidad es que enviar el CV a través de los portales de empleo simplemente te convierte en un número dispensable más del montón, otro candidato idéntico e indistinguible de entre miles.

Lo que haya funcionado hasta ahora es irrelevante, lo que nos hayan recomendado hasta ahora es irrelevante – lo que les sirvió a nuestros padres, ahora ya no le sirve a nadie. Estamos creando nuevas reglas a cada momento.

Pero también tú tienes parte de la culpa –déjame que te diga con todo el cariño-. Ya eres mayorcito para saber que cuando algo no encaja, cuando no funciona, cuando no cuadra… quejarse y victimizarse es entretenido, pero inútil. Tienes que buscarte la vida para encontrar soluciones por otro lado.

Es hora de que aceptes que debes elevar tu nivel

Por ejemplo: nos quejamos mucho que de no logramos ni una entrevista, o que no las pasamos, pero ¿tienes algún amigo que sí ha encontrado trabajo y le has preguntado cómo lo ha hecho –pero de verdad, para tomar nota y aplicar lo que te cuenta, no en formato chascarrillo-? ¿O conoces a alguien que sepa de temas de selección o de rrhh y te has lanzado a pedirle que practique las  entrevistas de trabajo contigo?

“No sé qué más hacer” es una excusa. Porque creatividad no te falta – ¿o acaso cuando querías ligarte a alguien, o buscabas la manera de ir a esa fiesta a la que tus padres no te dejaban ir, te quedabas sin ideas?

El caso es que hay muchísimo que puedes hacer pero no haces.

¿Por qué?

Primero, porque te han ido programando para no salirte de la norma. Para seguir la línea pespunteada. Para hacer lo que se supone que debes hacer.

Segundo, porque al final, a la postre, todo se reduce a que nos dejamos controlar por nuestros miedos.

Para nuestros antepasados cavernarios, el miedo tenía todo el sentido del mundo: era la emoción que les mantenía vivos (a algunos!) – el miedo a ser devorado por un animal, a morir de hambre… en definitiva, el miedo a la muerte. El problema es que, aunque ya no temamos que nos vaya a devorar un animal salvaje por hacer una presentación en público, ese miedo no ha desaparecido. Lo que ha hecho ha sido tomar otras formas.

De ese miedo primigenio se han ido *esporulando* innumerables formas de miedo, que ya no tienen para nada el sentido con el que nacieron, pero siguen dando por c*lo tanto como les resulta posible.

Miedo a fallar, a no dar la talla, a no cumplir, a hacer el ridículo, a quedarme sin dinero, a estar solo, a defraudar, a decepcionar a papá, a que me deje mi novio, a quedarme sin oportunidades, a no tener la razón, a quedarme sin la última barra de pan.

El miedo no puede evitarse. Estará con nosotros siempre – como los políticos corruptos, me temo -. TODO el mundo siente miedo. No puedes *dejar* de sentir las emociones que sientes, porque sentir no es una decisión.

No puedes dejar de sentir miedo, pero SÍ PUEDES dejar de ser cobarde. Actuar o no actuar SÍ ES una decisión.

Y una de las decisiones que tomamos es la de bajar nuestro propio nivel.

A veces esto nos viene impuesto por jefes ineptos, por empresas sin conciencia, para quienes no somos más que un trozo de carne que tiene que hacer una función. Haz lo que te mandan y no pienses. No lleves la contraria. No enfades a tu jefe. No hagas algo que esté mal visto.

Y a partir de ahí, de permitir que otros nos mantengan muy por debajo de nuestro nivel de exigencia, de creatividad, de ilusión, de aportación, de crecimiento, así es como nos empezamos a ver a nosotros mismos. Nos entran los miedos, las dudas, ya no sabemos para qué valemos, nos sentimos poca cosa.

Y dejamos de exigirnos a nosotros mismos. Y nos dejamos llevar. No somos más que un candidato más entre cientos de miles en un portal de empleo.

PUES NO. Yo quiero que te rebeles. Que te exijas. No quiero que busques culpables a lo que haya pasado hasta ahora, pero quiero que no permitas que vuelva a pasar – sobre todo no quiero que te lo permitas a ti mismo.

Tú debes ser quien más te exijas. No eres un CV más entre un millón – eres alguien con talentos, con capacidades, con ilusiones, que tienes MUCHO que decir y MUCHO que aportar. Pero tienes que empezar por subir tu nivel. No puedes quedarte parado. Tienes que hacer RUIDO. Tienes que empezar a pensar en tu estrategia. Tienes que empezar a ser más listo de lo que lo has sido hasta ahora.

No consigues nada porque no estás jugando al nivel que debes. No me refiero al nivel de tus estudios, sino al de tu estrategia para alcanzar lo que deseas. Tienes que elevarte al nivel de los profesionales que están logrando alcanzar sus objetivos, que están luchando por alcanzar el éxito (SU definición de éxito y la de nadie más).

Verás: los miedos no son racionales. Son proyecciones de algo que *potencialmente* puede ir mal a futuro. Y sabes lo peor de los miedos? que no puedes luchar contra algo que ni es racional, ni ha ocurrido –y francamente, lo más probable es que ni ocurra. Y así, dejamos que nos paralicen.

Esperar a que los miedos desaparezcan, es otra excusa. Y mira, vamos a eliminarla sobre la marcha: te confirmo por escrito que NO DESAPARECEN. Por tanto, tienes que probar otra estrategia.

No sé si soy suficientemente bueno. Hay gente más preparada que yo. No sé venderme. No sé si tendré éxito… pues mira, puede que no, o puede que sí. Puedes quedarte con la duda para siempre o puedes TESTEARLO. Los miedos odian que les pongas a prueba. Prefieren que les tengas ahí arriba, en un altar, rezándoles todos los días, adorándoles a cada momento.

Y es exactamente lo que estás haciendo: estás adorando a tus miedos!

Y dado que van a estar instalados cómodamente en tu cabeza mientras sigas teniendo cabeza 😉 tienes que buscar la forma de decirles «gracias por el input, majete, pero voy a probar de todas maneras«.

Y a cada excusa que me pongas de «Ay qué difícil», de «Yo tengo súper-especialmente-mala-suerte-y-a-nadie-más-le-pasan-las-cosas-que-me-pasan-a-mí, y no es que no quiera es que no puedo», que sepas que un angelito pierda las alas, un gatito adorable muere atropellado por un camión, pero sobre todo, tú pierdes otro trozo de libertad y de la satisfacción que podrías estar logrando si en vez de quejarte, en vez de excusarte, en vez de compararte… te lanzas, te superas, te creces, te dices: “¡Qué coj***s! ¿y por qué no lo intento?”

Porque francamente: tus miedos no son tan especiales. Ninguno de esos miedos que sientes, son exclusivos tuyos. Son los mismos miedos, dudas, inseguridades que tenemos TODOS. En serio.

Lo que SÍ es especial en ti es tu ilusión, tu creatividad – es eso que sabes hacer  mejor que los demás.

Tú decides si sigues mostrando tu lado más aburrido, quejoso y victimista o si empiezas a sacar ahí fuera todo lo que tienes de especial, de único… y que lo que piensen los demás, es sólo SU problema, no el tuyo.

 

Tus deberes: déjame un comentario con esta frase rellena con tu caso concreto:

¡A la mierda los miedos! De una vez por todas voy a (…)

Y el (…) tiene que ser algo concreto – no “ser feliz”: eso es un sueño, y yo quiero que me digas una acción que puedas llevar a cabo YA – hoy, mañana, esta semana -, que dependa de ti y que lleves tiempo evitando, procrastinando, eludiendo por miedo, pereza, vergüenza, falta de autoestima… lo que sea.

Venga! Entra en los comentarios y comparte conmigo tu frase YA! Si es preciso escríbelo en mayúsculas, con signos de exclamación, con emoticonos, lo que sea que necesites para darle fuerza y empujarte a hacerlo!!!

 

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