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Forges

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“¿Cómo me diferencio cuando mando un CV a un proceso de selección y la persona que le echa el primer vistazo sólo le dedica 20 segundos –¡con lo que me ha costado hacerlo!- y ya me han contado que en ese momento lo único que busca son razones para descartarme?”

En este artículo (que tenía una Primera Parte, como todas las buenas sagas), decía que te enseñaría más adelante cómo diferenciarte en el mercado para dejar de ser un profesional anónimo. Bueno pues ese día no es hoy  (jejejeje), porque primero quiero contarte cómo NO debes hacerlo.

Vamos, que te voy a criticar. Buckle up.

Llevo muchos años haciendo procesos de selección – y siendo foco de interés de muchos profesionales para que les ayude de alguna manera en su carrera -, y te aseguro que he visto de todo. ¿Pero sabes lo que menos veo? Profesionales que son capaces de presentar una buena candidatura, que entienden las necesidades y deseos de la persona que tienen delante y que LOGRAN despertar la atención.

De esto, muy-muy- muy-muy-muy poquito. Un 1%, diría. En serio.

Y la cuestión no es que no haya (muy) buenos profesionales en el mercado – no es que no haya gente cualificada, con interesantes competencias, con muchísimo que aportar. Es que la gente no sabe comunicarlo (podríamos ir más allá y llegar hasta que a la gente le falta autoestima y autoconocimiento, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión).

La gente no sabe venderse.

No sabemos cómo abordar a las personas, no sabemos pedir las cosas. No entendemos que hay que seducir profesionalmente. No sabemos captar el interés.

Es increíble cómo profesionales preparadísimos, con fantásticos resultados en su(s) carreras, másters y otrostítulosdeguardar, no saben en cambio formular su propuesta de valor, no saben preparar un CV atractivo, no saben hacer su presentación profesional como Dios manda.

(Por cierto, si te has sentido identificado, estoy trabajando para ayudarte: mira aquí)

Deja que elabore:

Un trabajo puede conseguirse en dos “tempos”:

1) En el momento en que se publicita la vacante

2) Antes de que se produzca la vacante

 

En el caso 1), pueden darse dos situaciones:

1.a) Que tengas que entrar por la misma puerta principal que usan tropecientosmil otros candidatos, con enorme dificultad para diferenciarte, y limitadísima capacidad de tener algún tipo de control sobre los resultados del proceso. Esta es la única vía que no vamos a tratar porque no es la que me interesa… ni debería interesarte (tanto) a ti.

1.b) Que tengas la posibilidad de enviar el CV a una persona concreta que está haciendo la selección.

 

En el caso 2), cuando aún no se ha producido la vacante (o no lo sabemos, o no es pública), lo que SÍ sabemos es que el trabajo, la empresa o el sector, es exactamente el que queremos. Y queremos darnos a conocer en el sector, a la empresa a la gente relevante, para que nos tengan en cuenta cuando se produzca la vacante.

La forma antigua de intentar conseguir algo por esta vía, son las “candidaturas espontáneas”.   Este es el caso de algunos de los ejemplos que pongo aquí. Francamente, si te estás limitando a mandar “candidaturas espontáneas tal cual”, ya debería olerte a tufo el hecho de que estás accediendo a un mercado que ha cambiado radicalmente, con un proceso que es más antiguo que Maricastaña.

«¿Entonces, cómo lo hago?» Te (me) preguntarás, angustiado. Esto, al final del artículo. No te voy a contar quién es el asesino nada más empezar, no? 😛

Empiezo por compartir contigo ejemplos de cómo NO funcionan las candidaturas. Y después sacaremos conclusiones.

 


 

El caso “lo bueno, si breve, dos veces bueno”

 

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Entiendo a mis clientes cuando me dicen que se ponen a investigar sobre una empresa para encontrar sus retos y necesidades, y no encuentran demasiada información por Internet. Bien, no es mi caso. Tengo página web con información de mis productos, tengo blog, tengo Twitter, Facebook y Linkedin. Lo cuento .

Y este que me escribe, más parece que me está retando a batirnos en duelo 😛

¿Quieres tratar de conseguir una colaboración? Cúrratelo. Dime qué ofreces, qué aportas, qué solucionas, qué trabajo liberas, que necesidad cubres

A título personal: soy emprendedora, tengo mi propio negocio -y con un seleccionador, o cualquier profesional ocupado, te va a pasar lo mismo-: ¿qué es lo primero que te puedes imaginar que no me sobra?  TIEMPO. Si me sueltas una “indirecta” y esperas que yo haga el trabajo de averiguar quién eres y qué puedes hacer por mí, lo llevas claro.

Y no sólo eso: si lo que a mí me falta es tiempo, y tú empiezas por hacérmelo perder -al «soltarme» todo el trabajo-… esa impresión que me llevo de ti, me lleva a pensar que no eres el tipo de persona con quien me interesa colaborar.

Otro ejemplo:

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Fiu, y luego nos extraña que no nos vaya bien en los procesos.

Cuando tienes la enorme suerte de conseguir el email directo de quien está haciendo la criba curricular de un proceso que te interesa… LÚCETE!!! Pero hombre, si es una oportunidad única, si normalmente sólo tenemos la oportunidad de dar a SEND a través de un portal de empleo, una web o una aplicación que nos va a filtrar por “keywords”!!!

Candidato que se esfuerza así de poco, candidato que me demuestra así de poco.

Y otro más:

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Es decir: «Estoy agotado de tanto mandar correos, o sea que me limito a reenviar el que ya había enviado a otro puesto hace 4 días. A tomar por **** si total, tampoco lo van a leer«

Pedazo de actitud. Cómo mola. Me manda un email de “segunda mano”. No tengo más que añadir.

Bueno sí, por si acaso: si me entero que alguno de vosotros hace esto, os mando una maldición gitana. Un mínimo de esfuerzo “digital”, por amor de Dios…

Y algo muy importante: «Me defino» es complicado. Es arriesgado. Tiene que ser muy bueno lo que viene detrás, porque estás estableciendo tu identidad.

Y cuando lo que te define es que eres joven (que ni es mérito tuyo, ni te va a durar), profesional (como el 100% de gente que trabaja), con experiencia (incluso el que pone copas los fines de semana puede decir lo mismo) y disponibilidad total (¿en serio?)… no estás diciendo NADA más que generalidades. Es decir: te estás posicionando exactamente donde no debes – en la masa indistinguible. Ojito con eso.

 


 

El caso “a ver si cuela”

 

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Qué gusto da cuando alguien se toma la molestia de empezar de manera agradable y personal, no? (modo ironía on):

“Hola Paco, me encanta tu blog”

Me llega al corazón. Casi me da pena corregirle (modo ironía STILL on).

Y luego, ya si eso, continúa escribiendo un poco al pedo, con algunos typos – y ¡sorpresa! resulta que te dedicas al retail…  pero el puesto es en una tecnológica. Irónico que me digas que “empiezas por ver qué es lo que la gente quiere antes de valorar las posibilidades”

El movimiento se demuestra andando, señores. No me digas que eres buenísimo escuchando y me hagas esto – enviar tu candidatura a un puesto que no encaja contigo, haciéndome pensar que no has leído los requisitos.

O me explicas por qué me lo estás enviando aunque no encajes –y ya me puedes dar buenos argumentos demostrables, no contarme que tienes “ilusión y experiencia”, que eso lo puedo decir hasta de la Madrastra de Blancanieves -, o no lo mandes… o no presumas de competencias que luego te encargas tú solito de desmontar.

Ahí va otro:

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Este candidato me escribió en respuesta -creo recordar- a un proceso de Community Manager.

No sólo no tengo nada en contra sino que me encanta que la gente se lance a hacer cambios de carrera –de hecho, yo misma lo he hecho en varias ocasiones-, pero decirme que te apasiona el Periodismo cuando estás postulando para un puesto totalmente diferente (sorpresa! periodista no es equivalente a Community Manager)… como que no va a colar.

De todos modos, me voy a poner en el caso de que el anuncio sí fuera para un puesto de periodista.

En otra profesión hay algo que no revisaría con tanta fruición (miento, siempre lo hago 😛 ), pero en esta en concreto, por ser la esencia misma de la profesión, es inevitable valorarlo: cómo escribe. Lo primero que detecto es una falta de ortografía. Mal empezamos. Enlazar oraciones (súper) compuestas hace que parezca una disertación.  

Pero sobre todo, no me engancha. No se ha parado a pensar en el lector ni a considerar lo que me interesa (o busco) leer a MÍ. Que a él le apetezca hacer amigos en el trabajo, está fantástico, pero no me aporta nada. En concreto, no me aporta ningún dato valioso para valorar si va a ser competente haciendo su trabajo, que es lo que tengo que ver en este mensaje.

Mira este:

 

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A ver si cuela mi nivel de inglés.

Por desgracia, son muchísimos los trabajos en los que se exige cierto nivel de inglés… que jamás se llega a usar. Bueno, es un criterio de selección que cada empresa puede usar «a discreción» (y vaya que si lo usan), y estemos de acuerdo o no, ahí está.

Si te da en la nariz que te piden que mandes tu candidatura en inglés «por aparentar»… al menos búscate a alguien que SÍ hable inglés para que te lo corrija. Porque esto, señores, es un poco vergonzoso.

Este es un gran problema que aún tenemos mucho en este país: nuestro paupérrimo nivel de idiomas. Pero o le echas bemoles, y te pones en serio a estudiarlo, o al menos disimula mejor. Actually, mi recomendación en este caso: escribe en español. Es que me duelen los ojos al leerlo.

 


 

El caso «por pedir que no quede»

 

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¡Barato, barato, oiga, que tengo mi tiempo, mis recomendaciones, consejos y dedicación para tó quisqui barato, oiga! 

Tienes que estar de coña, amigo. Este tipo de «candidaturas espontáneas» son de las que cabrean.

Lo que yo veo es: «No tengo ni idea de a qué te dedicas, pero te suelto la patata caliente. Encárgate de mirar mi CV, de ver si me puedes hacer el favor de buscarme una ofertita maja en la que encaje, y si no, qué menos que llevarme gratis tus consejos para que mejore mi CV». Lo que no tienes que mejorar es la cara que le echas. 

A lo mejor alguno se ha quedado de piedra, porque resulta que eso es lo que hace exactamente con cualquiera que remotamente «huela» a RRHH. Y como recursos humanos (supuestamente, Su Señoría) son los que mandan en aquello de «a quién se contrata y a quién no», pues les mando mi CV, no? 

NO.

«Los de RRHH» no están colocados delante de su ordenador, mano sobre mano, esperando a atender a todo el que decide enviarle espontánea e intempestivamente su CV, o pedir recomendación, o similar. Lo siento señores, pero ese sistema os aseguro que NO FUNCIONA. Dejad de intentarlo. Estáis haciendo más millonarios a vuestra empresa de ADLS y de electricidad al pedo

Ya te explicaré cómo se hace esto, pero con la misma vehemencia que pido por que dejen de matar focas en Canadá, os pido que dejéis de cerraros puertas de esta manera. Esta flauta no va a sonar. Al menos no va a sonar así. Esta es una forma de abordar a la gente agresiva e insensible

Si me vas a pedir algo by the patilla, tienes que empezar por darme el DOBLE. Y ni por el forro te tomes la libertad de disponer de mi tiempo de manera gratuita y desinteresada de esta manera, cuando ni te conozco de nada, ni te has molestado por enterarte mínimamente a qué me dedico… ni siquiera sabes MI NOMBRE, caray!!

Tsk, tsk, muy mal. 

 


 El caso “a mata caballo”

 

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Esto no se debe hacer. Nunca. Esta persona contestó a toda prisa, no estaba preparada, se comprometió a enviar más información… y nunca la mandó.

Si en este caso concreto esta persona al día siguiente se disculpa, me dice que se le escapó el perro y se pasó la tarde buscándole y con la preocupación no pudo mandarlo en el mismo día, no pasa nada. Pero es que ni eso.

Y no somos conscientes que ese aparentemente inofensivo  email, que mandamos rápido, como un mero trámite, es tu primera impresión. Va a marcar la imagen que la otra persona tiene de ti, predisponiéndole – en este caso, en negativo.

 


 

 

Podría seguir poniendo ejemplos, pero creo que con esto podemos sacar sabrosas conclusiones.  

Verás: no caemos en que la manera en la que presentamos nuestra candidatura refleja cómo vamos a actuar después en el trabajo. Tal vez en realidad no lo sea en absoluto – te puede pillar en un mal día, no digo que no-, pero lo que dices y muestras en ese breve espacio de tiempo es la primera impresión que el seleccionador, el contacto, se está haciendo de ti. Y por desgracia, si no la aprovechas bien, si la cagas fastidias en ese momento, se te ha ido la oportunidad.

Como ya lo has visto en acción, vamos a recapitular lo que NO se debe hacer en ninguna candidatura – específicamente hablando de la primera vez que contactas con alguien, cuando hay confianza las cosas pueden cambiar un poco-:

1.

Estos emails son absolutamente egocéntricos. Yo, yo, yo. Yo quiero, yo quiero, yo quiero. Pero es que el seleccionador no quiere saber lo que tú quieres. Lo que quiere saber es si le puedes solucionar lo que quiere ÉL.

2.

No te tomes a la ligera tu primer contacto con alguien que puede ser potencialmente importante en tu carrera profesional: es la primera impresión que tiene de ti. No esperes a mejorarla en una entrevista personal, o dejes para más adelante mostrar todo lo que tienes que aportar. Es posible que ese más adelante, te lo estés capando tú solito. 

3.

No presumas de competencias que no tienes. No incluyas frases que te parezca que suenan bien, o que piensas que me van a impresionar, pero que no tienen nada que ver contigo. No te arriesgues jamás a mentir ni a ponerte medallas que no te corresponden. Las mentiras tienen las patitas muy cortas…

4.

Puedes ser interesante sin ser prepotente. No te compares con los demás para tratar de sobresalir. Una candidatura potente no necesita florituras, bling-blings ni fuegos artificiales. Deja que la contundencia de las competencias / logros que puedes aportar sean las que impresionen.

5.

No aportes información que ni le interesa ni le aporta nada al receptor del mensaje. No estás escribiendo tu diario. Estás solicitando una oportunidad laboral, estás tratando de aportarle a alguien información para que confíe en ti, te “acoja en su casa” y te pague un buen dinero sólo basado en lo que tú le cuentes. Considéralo.

6.

No cometas errores de ortografía. No te dirijas inapropiadamente a quien tienes delante. No uses jerga para impresionar. No envíes un correo sin releerlo dos veces, despedirte cortésmente, agradecer el tiempo y la atención que te van a dedicar, y sobre todo: sin asegurarte que has escrito algo mínimamente interesante. Si lo que tienes que decir no es mejor que el silencio… háztelo ver. 

7.

No lo hagas exactamente igual que los demás. Y peor: no digas que eres exactamente igual que los demás. Tu objetivo es interesar, por tanto posicionarte como «uno más», no es en absoluto interesante. Piénsalo. 

 

Aquí retomo la pregunta del principio: “¿Y cómo lo hago?” y mi respuesta de JobJedi es: “Hacer así no debes, joven Padawan”.

Hablamos de tener un buen conocimiento de lo que queremos y lo que podemos aportar; de saber cómo comunicarlo de manera clara, contundente y muy, muy dirigida, y de entender las estrategias y la táctica que hay detrás de una comunicación profesional, persuasiva, diferenciadora y convincente.

Voy a tratar de mostrártelo con nuevos artículos que compartiré sobre el tema, pero si quieres ir más allá y profundizar, aprender de verdad “los caminos de la Fuerza” 😉 si quieres elevar tu nivel, aprender a vender tu producto (como decimos “aprender a venderte”), a posicionarte y diferenciarte… entonces estoy preparando lo que necesitas. Aquí puedes apuntarte para que cuando pueda, te mande más información.

Próximamente compartiré contigo algunas pautas a seguir para que empieces a enfocarlo mejor. Mantente alerta.

 

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