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Erlich

 

 

Me alegro que me hagas esta pregunta.

Por si no fuera suficiente estar atrapado en un trabajo que te espanta, encima seguro que tienes la sensación de que sólo te pasa a ti. Que tú eres el único jodido sufriendo, y el resto del mundo ama su trabajo y ama su vida.

Pues no: la realidad es que absolutamente todo el mundo, independientemente del punto en el que se encuentren ahora, ha tenido un trabajo que ha odiado en algún momento de su carrera.

Porque una carrera profesional tiene que ser un camino de asumir riesgos, de probar, de intentar, y con esas decisiones, vienen a veces, los trabajos horribles.

¿Lo realmente importante? Darte cuenta a tiempo y hacer algo al respecto.

Y te lo digo yo, aquí toda chula, cuando me tiré 15 años no en uno: en tres trabajos consecutivos en los que me sentía como en la película La Invasión de los Ultracuerpos: atrapada dentro de mi cuerpo pero otra persona era quien lo movía. No era yo, eso es seguro. De pesadilla, en serio.

En el momento en que eres consciente que estás en un trabajo alimenticio, donde hace tiempo que te has “despedido por dentro” pero sigues llevando tu cuerpo hasta allí cada mañana (lo que te decía: Ultracuerpos!) aunque tu mente, tus ganas, tu ilusión está bieeeeeen lejos, entonces debes inmediatamente parar esa posesión infernal que estás sufriendo.

Si sigues así, te vas restar años de vida. Verídico. Bueno no, me lo he inventado para dramatizar. Pero seguro que sí.

Lo ideal es que en ese momento, te pires a otro trabajo (he dicho *ideal*, no me saltes al cuello ;))

Pero claro, la huida hay que planificarla, que ya sé que no está el horno como para abandonarlo con una mano delante y otra detrás, con el frío que hace fuera.

Para conseguir cambiar a otro trabajo –y que te guste, te llene y te apetezca ir cada día, porque para hacer lo mismo, no te molestes-, como para escapar de la cárcel, necesitas:

Un objetivo (dónde vas a ir)

Un plan (cómo vas a llegar hasta allí)

Herramientas (con qué medios vas a moverte de un sitio a otro)

Si te falta alguna de estas variables, es en lo que tienes que ponerte a trabajar YA. Antes de nada. Hasta que no visualices dónde quieres ir – cuál sería el trabajo que te apetece, que te motivaría hacer, y luego decidas cómo llegar, no te agobies con pensar cómo vas a escapar, porque de nada sirve.

>>Aprovecho esta oportunidad que me dan las cámaras para decirte que si ya en este punto hemos pinchado en hueso, y no sabes hacia dónde quieres llevar tu carrera profesional, si estás tan desgastado que no sabes ya ni para qué vales o si serás capaz de conseguir algún día un trabajo en el que puedas brillar, ESTO te va a interesar. Ahí te lo dejo, luego no me digas que no te ayudo ;)<<

Vale, tu plan de escape debes pensarlo y planificarlo. Pero mientras tanto, sigues en la cárcel y queremos sacarle el máximo partido, no? No vamos a estar simplemente dejando que se nos pase la vida ahí metidos sin pena ni gloria, no crees?

Pues mientras sigues metido en la cárcel, y hasta que puedas hacer tu gran evasión, esto es lo que te sugiero:

 

Haz pandi con la persona que tenga más contactos

No te tengo que comentar lo importante que es en tu carrera profesional tu red de contactos, no? Pues este es un momento fantásticamente aprovechable para enganchar en tu red a la persona que tengas más a mano y que más te pueda ayudar en el futuro en tu carrera. O personas.

Y además sabes qué? si hay alguien que destaca, que es bueno, que tiene contactos, y está en una empresa horrible… las posibilidades de que no aguante mucho tiempo ahí son muchas.

Vas a tener que sacar tus armas de seducción. Pero no te pases al peloteo, que se ve a millas.

Esa persona puede ser un apoyo e impulso importante, pero para eso tú también tendrás que aportarle algo. Los contactos van de relaciones mutuamente interesantes, no de que tú vayas entregando tu CV a la gente que conoces para que te hagan el trabajo de “meterlo” en otra empresa. Tsk, tsk, eso no.

 .

Elige los proyectos que nadie quiere, y trabaja en ellos

Repito: busca proyectos/tareas/retos a los que nadie esté prestando demasiada atención, a los que no se estén sacando buenos resultados, y trata de asumirlos y ponerte a mejorarlos.

Sí, me has oído bien. Lo que nadie quiere o no han conseguido sacarle aún buenos resultados, para ti.

Por qué?

Masoca, anyone?

Piensa: con poco que puedas conseguir, mejorar, aumentar, puedes hacerlo lucir en tu currículum. Tu CV va de lo que puedes LOGRAR para una empresa. Pues ahí tienes una oportunidad de colocarte una buena medalla.

Es posible que, si odias tu trabajo, no estés logrando cosas especialmente interesantes o espectaculares en tu puesto, verdad? Pues eso lo tienes que cambiar.

Tienes que ser más listo.

¿Qué le vas a contar a un seleccionador cuando te pregunte qué resultados has obtenido, qué retos has superado en el puesto en el que estás?

Hmmm… ahora te das cuenta. Ahora te estás viendo delante del seleccionado que tiene en su mano la posibilidad de darte el trabajo que deseas, teniendo que defender tu desempeño estos años en los que has sido un empleado mediocre que básicamente ha cubierto el expediente.

Pues voy a ir más allá. Vamos a ser más listos y además, vamos a ser estratégicos.

Volvamos al trabajo con el que sueñas.

Haz una lista de las competencias que debe tener el candidato que elijan para ese puesto. Date cuenta que esas competencias son las que tienen que estar en TU CV.

¿Qué crees que te voy a sugerir ahora?

Que aproveches el trabajo que tienes ahora para hacerlas REALIDAD. Trata de elegir las tareas, los proyectos, los trabajos que, aunque no te interesen en sí mismos, te permitan desarrollarlas, ampliarlas, aprenderlas y poder demostrar en tu CV que, efectivamente, ERES el candidato que tiene esas competencias.

Hay una historia que me encanta:

“Dos amigos andando por la selva se topan de frente con una leona. Uno de ellos, se arrodilla y comienza a rezar. El otro, se arrodilla también, pero comienza a atarse las zapatillas. El que está rezando, le dice “para qué te molestas, si la leona corre más que tú” a lo que el otro le contesta: “no tengo que correr más que la leona, tengo que correr más que tú”.

Aunque estés en el equivalente laboral de encontrarte con una leona delante, tienes que ser más listo y pensar cómo puedes lograr ventaja incluso en una situación que ahora piensas que es la peor que hay.

Y mientras debas seguir en un trabajo que odias porque necesitas ese tiempo para desarrollar tu plan para escapar, tienes muchísimo que ganar si aprovechas ese tiempo para añadir contactos interesantes a tu red y para mejorar tu CV. Para atarte las zapatillas y poder correr más que los demás.

Si no te gusta tu trabajo, cámbialo. Y hasta que puedas cambiarlo, aprovéchalo para aumentar tus posibilidades de lograr uno que realmente te apasione.

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