Seleccionar página

Forges

 

Pasado mañana este blog que visto y calzo cumple siete años.

Por cierto que el año pasado para celebrar este mismo momento escribí un post que para mi gusto me salió épico (nope, no tengo abuelas desde hace muuuchos años 😏), que te recomiendo encarecidamente que le eches un vistazo (cuando acabes de leer este, of course) porque creo que es para leer todos los años 😏

[>>LEE AQUÍ EL POST DEL ÚLTIMO CIBER CUMPLE<<]

 

Y últimamente he estado pensando mucho en esta mi ciber casa, en la empresa que estamos montando gracias a ella, en lo que he logrado hasta ahora y dónde quiero llegar.

Y puede que te sorprenda saber que los últimos doce meses he pensado más de una vez que esto iba a poder conmigo y que iba a tener que abandonar.

Que ya era hora de apearme de este aparato en el que me he subido que parece la Lanzadera del Parque de Atracciones: por un minuto subes, subes, subes y te emocionas, y empiezas a ver las copas de los árboles y ves el mundo desde arriba y crees que “has llegado”…

y al segundo siguiente caes en picado al vacío, sintiendo en todo tu cuerpo verdadero PÁNICO pero no puedes gritar por miedo a que el estómago se te escape por la boca y querer literalmente matarte a palos por haberte montado en esta tortura que parece que va a ser tu fin.

 

Efectivamente: pánico, MIEDO.

 

A la postre, y bajo la grandísima mayoría de nuestras decisiones, está esta palabra – el Miedo con M mayúscula.

 

Miedo a no tener tiempo de estar con tus hijos.

Miedo a lo difícil que es meter la cabeza en esa profesión que es a la que anhelas pertenecer

Miedo a que haya mucha gente mucho más joven y lozana que tú intentándolo

Miedo a no tener experiencia

Miedo a no ser capaz de generar pelas con ese proyecto

Miedo a no tener la paciencia, el aguante, la disciplina, el conocimiento para hacerlo

Miedo a la situación en la que está el mercado

Miedo a arriesgar – y no llegar

 

Detrás de todo lo que te digas a ti mismo para no avanzar, para no comprometerte, para no lanzarte está la misma palabra: te da MIEDO.

 

Y junto al miedo, está su mejor amiga: la MENTIRA.

Mejor esperar a que sea el momento, a que me encaje mejor, a que me sienta más preparado, a que las cosas sean más fáciles, a que desaparezca la mitad de la población activa del país y con un poco de suerte, se quede libre justo justo justo el trabajo que quiero…

 

Son las mentiras que nos contamos para justificar y excusar nuestra cobardía, nuestra inseguridad, diciéndonos que más adelante será mejor momento, que ahora no estás preparado, que será mejor cuando me sienta más cómodo haciéndolo, cuando lo pueda encajar mejor…

Pues si hay algo que he aprendido en estos últimos años es que no puedes esperar a que sea el momento perfecto o que tengas que sentirte bien o preparado para hacer algo.

NUNCA estás suficientemente preparado, NUNCA es el momento perfecto, NUNCA encajan todas las piezas, NUNCA te sentirás cómodo haciendo algo que te pone a prueba.

Hacemos de nuestra vida una búsqueda desesperada de felicidad, sin darnos cuenta que la mayor parte la vamos a encontrar precisamente detrás de ese Miedo.

Que ese Miedo es el PRECIO que tenemos que pagar para lograr eso que deseamos y que nos va a hacer sentirnos orgullosos, plenos, vivos, felices. 

 

Cuando lo que realmente debería asustarnos es estar viviendo una vida que no es la que realmente queremos vivir, es estar conformándonos con un trabajo y una carrera que no nos llegan a la altura de los zapatos de nuestro potencial y de nuestros deseos.

Lo que realmente debería darnos miedo es no estar ACTIVAMENTE persiguiendo nuestros sueños, es conformarnos con una vida que está muy por debajo de lo que deseamos y merecemos.

 

Todos tenemos miedo – qué narices, si es que nuestra mente está diseñada específicamente para que sintamos miedo cada vez que algo se sale de lo que conoce, de lo que ya tiene testeado, de lo que es su rutina. No puedes esperar a que ese miedo se vaya porque eso no va a pasar (bueno sí va a pasar, pero cuando ocurra, ya no vas a poder hacer nada al respecto… de nada, no creo que quieras esperar a “ese” momento -ya sabes a cuál me refiero-)

Por suerte o por desgracia, ese miedo es parte de estar vivos, es parte del subidón que te va a dar después haberlo hecho a pesar del miedo. Ese miedo es emoción y las emociones no podemos contenerlas: sólo podemos manejar nuestra reacción ante ellas.

Sólo podemos decidir si ante ese miedo nos paralizamos, salimos corriendo, o nos mantenemos firmes – puedo estar acojonado, pero lo voy a hacer de todas formas.

No entres en negociación con tu mente. Perderás. En el momento en que consigas entrenarte para decir “gracias por el aviso pero lo voy a hacer de todas maneras”, en ese momento vas a alcanzar un nivel de libertad que NADIE logra en su vida.

 

Y créeme que sé lo difícil que es esto.

Lo sé porque como te decía al principio, ese Miedo vive conmigo absolutamente cada día; ese Miedo es el que me hace plantearme al menos una vez al mes si dejarlo todo, descomplicarme la vida, dejar de fastidiarme la salud, tener por fin tiempo para mi familia, vivir una vida más “normal” – la de ir a una oficina, en una empresa con un montón de gente con la que poder relacionarme, la de saber que el día 30, llueva o haga calor, voy a tener mi nómina, tener la tranquilidad que el día que me ponga mala, puedo quedarme en la cama…

 

¿Y cómo lo venzo? ¿cómo sigo adelante, cómo sigo arriesgando, cómo sigo dejándome la piel, apretando los dientes, sacrificándome? ¿cómo puedo seguir tirando cuando la gente a mi alrededor, mi “support system” lo que me dice es: “Lo lógico sería que lo dejaras”?

 

Pues te voy a contar mi secreto: porque cuando cierro los ojos y me imagino a mí misma logrando mi sueño, llegando a tener el estilo de vida que deseo; cuando me veo logrando impactar positivamente en la vida de muchísimas personas… el PLACER, la felicidad, la alegría, la energía que recorre mi cuerpo, es para mí MAYOR que el miedo y el sacrificio que me está suponiendo este camino hasta llegar allí.

 

Y la sola idea de abandonar ese sueño me causa tanto DOLOR, que es mayor que el dolor de cada decepción, cada frustración, cada reto y cada sacrificio que el camino me está poniendo delante.

Si puedo recomendarte algo es esto:

 

No pares hasta que no encuentres ese sueño, esa imagen del tú futuro, hasta encontrar el propósito que quieres darle a tu vida que despierte en ti el GUERRERO que llevas dentro para poder cada día contra el miedo, la inseguridad, la puñetera zona de confort, la mentalidad de escasez, la falta de recursos.

 

El camino tendrá subidas y bajadas, ya te lo imaginas. Pero llegar será el Nirvana. No nos conformemos con medio vivir.

Y si quieres compañía en esta cruzada, si quieres que hagamos el compromiso juntos, aquí me tienes todos los días para luchar espalda con espalda contigo contra el enemigo, y para recordarte que esa visión, esa imagen, ese tú futuro en esa vida futura y con ese nivel de energía, satisfacción y felicidad que deseas, ESO es por lo que merece la pena seguir adelante a pesar del Miedo.

¡Espartanos! ¿Cuál es vuestro oficio?

¡Aú! ¡Aú! ¡Aú!

 

 

¿Te ha gustado? Pues recibe mis próximos artículos e información extra que comparto sólo con mis suscriptores, gratis:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR

Pin It on Pinterest

Si te ha gustado, sería genial que lo compartas!

Shares