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Mel

 

Nos pasamos el día hablando de motivación, de emociones, de actitud… y estamos dejando de lado hablar de uno de los aspectos que probablemente marca la mayor diferencia en nuestra calidad de vida – lo que en inglés con una palabra se soluciona (focus) y en español tenemos que decir: aquello donde enfocamos nuestra atención.

Lo llamaremos, el foco. No confundir con el marido de la foca. Ni con lo que se usa para iluminar los escenarios.

El foco es nuestra capacidad de prestar atención a algo concreto. Es tan importante porque es por donde discurre todo nuestro pensamiento: la percepción, la memoria, el aprendizaje, la toma de decisiones… todo ello lo podemos hacer porque nos enfocamos en algo en concreto y eso permite que fluya nuestro pensamiento.

Lo que me lleva a plantearte lo siguiente: si no nos enfocamos correctamente, no pensamos correctamente.

Y aquí es donde se empiezan a enrevesar las cosas.

Te lo voy a soltar así sin más:

Te distraes demasiado y con tanta distracción, estás succionando la capacidad de tu mente de enfocarse y por tanto, estás pensando y decidiendo MAL

 

Y qué pasa, que un día te das cuenta que estás atascado y no avanzas. Que pasan los años y si miras para atrás, no eres capaz de distinguir el 2014 del 2013 o del año anterior. Sigues en el mismo sitio, no has logrado avanzar o mejorar sustancialmente las cosas que querías mejorar, simplemente han pasado los años por ti pero tú no has avanzado con ellos.

¿Por qué? porque pasas los días entre distracciones. Tienes que responder a cada mail, a cada llamada, a cada mensaje de wasáp. No te quieres perder lo que pasa en tus redes sociales. No eres capaz de decir no a cada persona que te viene a contar su vida, que te interrumpe. Aceptas cada petición de ayuda, cada propuesta, cada idea que te plantean – te dejas llevar por las agendas de los demás.

Y entre distracciones, vas perdiendo la vida que deberías estar trabajando para tener.

Resulta que la neurociencia nos explica que cada decisión que tomamos, gasta energía mental. Eso supone que si tenemos a nuestra pobre mente tomando decisiones constantemente, entra en un estado de “fatiga mental” –  esos momentos en los que dices “estoy espeso”, “hoy ya no doy para más”, “la mente me va lenta” “ya no puedo tomar más decisiones”.

Pues eso.

No te das cuenta hasta qué punto explotas tu mente a lo largo del día: cada pequeña pieza de información que le pones delante a la mente, ésta tiene que tomar la decisión de si prestarle atención o no.

Esto significa que, lejos de ser una “distracción inocente” estar revisando a cada rato Facebook, Linkedin, Instagram, twitter  o la que uses , a cada cinco minutos la bandeja de entrada del correo, o la intranet de la empresa, o el wallapop, privalia o milanuncios, o youtube… cada pieza de información que le pones delante a tu mente, ésta tiene que decidir si prestarle atención o no, o sea que ¡calcula!

Estás succionando tu energía mental y cuando necesites tomar decisiones “sesudas” o necesites centrarte y poner foco en algo realmente importante… a tu mente le va a costar muchísimo!

¿Por qué hacemos esto? porque resulta que toda esa novedad constante de información, de imágenes, de vídeos, segrega en la mente dopamina, que es la hormona del placer y que además de regular la motivación y el deseo, hace que repitamos conductas, por eso es tan adictivo estar haciendo paraditas para mirar lo que está pasando en el mundo.

Lo que ocurre es que no somos conscientes de hasta qué punto esto está agotando nuestro cerebro, y cuando lo necesitas para enfocarte, para concentrarte, para poder tomar decisiones importantes… lo tienes cansado, distraído, y habituado a una forma de atención superficial y “de aspersor”.  

Por eso cuando te pones a trabajar en lo que debes, te cuesta centrarte, empiezas una cosa, sigues con otra, miras la siguiente… lo vas dejando todo a medias porque tu cabeza no puede centrarse, ya está predispuesta a dividir la atención (la famosa multitarea).

El problema es que la atención dividida es la muerte de la productividad

 

Cuando no puedes centrarte y poner foco de manera continuada y productiva en las cosas que son realmente importantes, las que te ayudan a avanzar en lo que quieres en la vida, es cuando ves los meses, los años pasar y te das cuenta que no has logrado avanzar – a pesar de no haber parado de trabajar, de estar activo de moverte, de hacer miles de cosas…

Lo que pasa es que no has tenido FOCO. Y cuando no enfocas, no puedes tomar buenas decisiones, no puedes ser productivo, no puedes avanzar.

 

¿Te sientes identificado? cuéntamelo en los comentarios y si te parece, la semana que viene, te daré las 3 claves para cambiar este hábito, para recuperar el control del foco diario y de esta manera, recuperar TU VIDA y lo que quieres lograr en ella. Así de importante es este tema.

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