Viñeta de Mel

Si no lo has hecho ya, no te voy a echar la bronca, peroporDiosalmadecántaro: deja de «buscar empleo» como se hacía en el siglo XIX, que estamos ya en el XXI, el Siglo de Las Estrecheces,  y se trata de lograr abarcar el máximo terreno y conseguir que las oportunidades lleguen hasta ti. Así de fácil y de difícil.

Y las oportunidades llegarán hasta ti porque la gente cuente contigo. Tranqui, que te cuento cómo:

El cambio esencial en nuestra estrategia de búsqueda es que tenemos que pasar de:

<– una estrategia “push” (empujar), la que lleva el producto al cliente

–> a una estrategia  “pull” (tirar), la que atrae al cliente hacia la marca/el producto [siendo “producto/marca” tu candidatura/tu trabajo y el “cliente” cualquier persona que potencialmente puede contratarte o puede influir o recomendar a otros que te contraten].

Push = hacer-un-CV-igualico-que-tós-los-demás-y-enviarlo-a-todas-partes: Infojobs, amigos, empresas de selección, Infoempleo, Jobssy, cámaras de comercio, RRHH de Inditex, tíos, al primo del vecino del cuarto y básicamente a todos los emails que pillemos. #Fail.

Pull = posicionarte en tu sector, en tu área de interés de tal manera que caigas bajo el radar de tus “clientes potenciales” o sus contactos de primer y segundo grado para que, cuando tengan el problema o la necesidad que tú sabes solucionar, se acuerden de ti y se planteen contratarte para ello

(por cierto, esto es a lo que llamamos Marca Personal, por si algún despistado ha llegado tarde y se ha perdido el principio de la peli ;o).

Dentro de esta estrategia pull (que es la buena, by the way), nos vamos a posicionar en la mente de los contactos que nos interesan, a dos niveles: 1. El nivel de contactos potenciales al que atraes, y 2. el grupo de contactos que haces tú.

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1. El nivel de contactos potenciales al que atraes

Cuando te (tratas de) posicionas, colocas tu producto (tu trabajo) en un escaparate para que todo el que pase, te vea. Para que se te abran las puertas, en ese escaparate debes construir, aportar algo. Cuando construyes y aportas empezarás a atraer hacia ti a ese nivel de contactos universal, potencial, que piensa igual que tú, que le interesa lo mismo que a ti, que tiene necesidad de alguien que piensa, hace y dice las cosas como tú. Estarás atrayendo a tus futuros clientes  hacia ti, que pasarán a formar parte de tu red en el momento en que comencéis a interactuar.

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2. El grupo de contactos que haces tú

Y luego está la red de contactos que generas tú. No lo puedes dejar todo al libre albedrío de quien pase por tu escaparate, también tienes que localizar tú a gente interesante, muchos en la red, pero otros muchos en eventos, reuniones, conferencias, encuentros (ah! es que no os lo había dicho: HAY QUE SALIR DE DETRÁS DEL ORDENADOR y relacionarse en persona), donde harás “networking” para conseguir una red de contactos. Agárrate los machos que  aquí viene la dificultad.

En muchos sitios te hablarán de la importancia de tener las tarjetas de visita siempre a mano, de prepararte con antelación tu presentación profesional (el famoso elevator pitch), de ser muy activo en los foros de LinkedIn, de apuntar en la parte de atrás de las tarjetas de visita… incluso en algunas te recomiendan que te apuntes a un gimnasio (mwahahahaha!! Esos son los del Holiday Gym ocultos bajo un seudónimo, seguro!!!).

 

Todo esto es importante, por supuesto, pero pensando mucho sobre el tema, me he dado cuenta de cómo me funciona a mí:

Honradamente, el networking no es mi punto fuerte. A pesar de dedicarme a enseñar a los demás a “vender” su trabajo, a mí se me da fatal mi propia “auto-venta”, porque no puedo evitar pensar que detrás del palabro “networking” hay componente interesado, medio mercenario de “tú tienes algo que yo quiero y yo estoy dispuesto a pagar el precio” que me pone un poco nerviosa.  Me sé la teoría como el “jesusitodemividaeresniñocomoyoporesotequierotantoytedoymicorazón”, pero la práctica no encaja conmigo, porque en el fondo pienso, ¿quién se va a interesar en conocerme porque yo quiera conseguir algo de ellos?

Yo prefiero acercarme a la gente que naturalmente me interesa, que admiro, con quien tengo química o con quien comparto un interés, y trato de tratarles como de un amigo se tratara. No hay que forzarlo, no hay que acercarse a la gente sólo porque son importantes o tienen éxito, hazlo porque estarías dispuesto a ayudarles en algo.

El famoso “oye, tenemos que hacer algo juntos” que en realidad quiere decir: “voy a pedirte que me compres mi producto, o que me coloques mi CV”, normalmente no funciona. Los contactos efectivos requieren de algo de relación, algo de interés mutuo, un mínimo de posibilidad de ayudarse mutuamente. Todo lo demás sólo son relaciones unilaterales o… pedir favores.

No es quién eres, ni a quién conoces, es a quién puedes ayudar.

Cuando esos contactos se multiplican, no podrás invertir el mismo tiempo o la atención en todos, pero si das lo que puedes, tratas a la gente con respeto y transparencia, verás como te irás rodeando de gente alucinante que te aportará mucho más de lo que te puedes imaginar.

De hecho, no os hacéis a la idea de la cantidad de gente que he conocido por la red y después he desvirtualizado que han pasado a formar parte de mi grupo de “amigos 2.0” (porque hay muchos niveles de amistad, un amigo no es sólo el que harías padrino de tu primogénito, para mí un amigo es cualquier persona a la que aprecias, a cualquier nivel. Pero vamos, esa es mi definición). Para ellos va este post porque gracias a ellos mi vida es muchísimo mejor, porque me acompañan en mi viaje hasta el Santo Grial, me apoyan, me animan y con ellos CONSTRUYO.

Me he dado cuenta que así me funcionan mucho mejor las cosas. Tengo una red más pequeña, pero puedo dedicarles más tiempo, puedo hacer hueco para verles, puedo chatear con todos ellos en FB, saludarnos por las mañanas en twitter o… contar con ellos cuando conozca de una oportunidad profesional.

Porque esa es la clave: os aseguro que ellos serán los primeros a quienes recomiende cuando me entere de una oportunidad profesional, al igual que sé que ellos lo harán conmigo.

Espero que hayáis descansado mucho esta Semana Santa, porque ahora ¡tenéis mucho trabajo que hacer!. Objetivo listo – planificación preparada – ¡a comerse el mundo! Fuerza y valor!

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