Aprende a Venderte | Claves para enfrentar tu búsqueda | El Proceso de Selección

¿Quieres ese trabajo? pues rompe las reglas

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Si llevas algo de tiempo buscando trabajo o tratando de escapar de uno que te ha dejado de interesar hace tiempo –pero tienes más miedo que Scooby Doo de ponerte a buscar otro-, seguro que te sabes todas las reglas que los bienpensantes de la orientación van escribiendo en las tablas de la Ley del mercado laboral:

El CV no puede exceder de una página.

Practica el camino hasta la entrevista un día antes.

No te olvides de apagar el móvil.

No menciones jamás tema de vacaciones.

Si te preguntan tu mayor defecto dí que el perfeccionismo.

Y podría seguir ad eternum.

Y como borreguillos, vamos siguiendo todo lo que nos dicen, todos igual, todos indistinguibles. Y no acaba ahí la cosa: cuando logramos el trabajo, también hay toda una serie de normas que seguir a rajatabla:

Está fatal visto salir antes de las 18:30.

Las llamadas personales sólo a la hora de comer.

Es tu jefe quien te tiene que proponer una subida.

Tienes que aguantar al menos un año antes de moverte de trabajo.

Y ahí estamos nosotros, siguiendo todas las normas que nos colocan, con la cabeza gacha, esperando que sean los demás quienes tomen todas las decisiones por nosotros y nos den permiso para hablar.

Pues yo te digo que rompas las normas.

No de sacar el bate de beisbol y desahogarte con el mobiliario (o peor, con tu jefe que sé que le tienes ganitas), pero sí que pienses por ti mismo y te cuestiones las cosas y si es necesario saltarse una regla inmutable de etiqueta laboral -siempre que estés dentro de la legalidad y no le hagas daño físico o psicológico a tu prójimo y ningún animal sea maltratado en el proceso-, pues que lo hagas.

No tienes que pedir permiso para pensar por ti mismo, no tienes que tratar al seleccionador como un dios en un altarcillo, no tienes que dejar de preguntar algo que quieras saber, y no tienes por qué aguantar algo que no quieras aguantar

Y para darte ideas, ahí van algunas de mis propuestas:

Levántate y vete

Si estás en una entrevista de trabajo y las preguntas, el seleccionador o el ambiente te están haciendo sentirte incómodo, avergonzado o humillado, levántate y vete.

Demasiadas veces me han contado historias escalofriantes de reclutadores tiranos que se permiten tenerte una hora esperando, o que ni se dignan mirarte a los ojos, que te tratan despectivamente o que te hacen preguntas ofensivas.

¿Por qué tienes que aguantar esto? ¿Realmente te interesa trabajar en una empresa que considera que este comportamiento es aceptable?

A ver: que una entrevista es una reunión comercial donde ambas partes deben decidir si les interesa hacer negocios. Francamente, si yo tengo delante un proveedor que me está tratando de esta manera, rompo la baraja.

Habla de dinero

No te van a poner una multa por hablar de sueldo en la primera entrevista de trabajo.

De hecho, te ahorrarás disgustos e incomodidades posteriores.

Seguro que te ha pasado que el reclutador te ha pillado de alante patrás y te ha lanzado la pregunta boomerang: “¿Cuál es tu sueldo actual?”. Y un segundo después de decir una cifra, ya te has arrepentido.

Y aquí viene lo peor: que tú no te atreves a preguntar el salario que están dispuestos a pagar, lo que puede llevar a que cuando estás en la última entrevista y por fin el reclutador decide sacar el tema, el chasco que te lleves sea monumental.

Y tu cara se empieza a poner como las auroras boreales porque a esas alturas, ¿quién le pone el cascabel al gato y dice que “Cuando dijiste que tu salario actual son 21.000, lo que querías decir es que precisamente la razón por la que estás buscando otro trabajo es para cobrar más, por lo que su oferta de 20.000+variable se la puede…” ya sabemos.

Pero claro, como tooooooodo quisqui dice que jamás se debe mencionar el elefante rosa del salario en la habitación y que siempre hay que esperar a que tome la iniciativa la otra parte…

Pero vamos a ver, ¿es que tenemos cinco años y no podemos hablar hasta que los mayores nos den permiso? Ay madre!

Puedes de manera elegante y diplomática decir algo como:

“Creo que va contra todas las reglas hablar de salario al principio del proceso, pero estaría agradecidísimo si pudiera conocer aunque sólo sea el rango salarial que estáis considerando. Estoy muy ilusionado con el trabajo pero a la vez me gustaría saber que estamos todos en la misma línea en ese sentido”.

O algo así. Con tacto e incluso con buen humor, no tiene por qué ofender a nadie ni hacerte perder puntos a ojos del “contrario”.

Presume y no esperes turno

En tu CV, en Linkedin, en la entrevista de trabajo… y en tu carrera profesional en general, seguir pensando que no hay que presumir, que no hay que ponerse medallas, que hay que quedarse calladito en un rincón con la cabeza baja esperando que sean los demás quienes se fijen en ti, quienes digan lo buen profesional que eres, quienes decidan que mereces un aumento, un puesto mejor, una vida mejor… no es una buena regla que seguir.

Una cosa es ser bocazas o arrogante, y otra cosa es saber lo que vales, saber lo que eres capaz de lograr, saber contarlo cuando corresponde, saber pedir un aumento o luchar por un puesto mejor cuando lo quieres, te apetece y te sientes preparado para ello.

Del calladito del rincón no se acuerda nadie.

No tienes que montar fuegos artificiales, pero sí debes pedir feedback (incluso del reclutador en la entrevista – antes de irte), y puedes compartir tus objetivos con la gente, y contarlo (presumir, qué narices) cuando los has cumplido para que la gente sepa que eres un buen profesional, perseverante y enfocado a la acción.

Porque hay formas y formas de hacer las cosas. No digo que te subas a una mesa y lo grites a los cuatro vientos, pero tampoco puedes ser el calladito de la esquina que nadie sabe bien lo que hace, que pasa totalmente desapercibido y del que nadie se acuerda.

Y por supuesto, al que no van a ofrecer voluntariamente una subida, un puesto mejor ni una carrera profesional mejor.

 

Moraleja: las reglas que hay que cumplir porque si no te multan o te llevan a la cárcel, cúmplelas. El resto, piensa si están ahí para ayudarte a ti a conseguir lo que quieres… o para mantenerte dentro del rebaño.

Y para romper reglas, necesitas…

 

 

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10 comentarios

  1. Brillante. Muchas gracias por un articulo que te pone a pensar en las veces en que seguimos las normas como zombies sin pensar en que algo puede ser mejor.

  2. La verdad es que la situación laboral que vive el país…es muy intimidatoria…y nos han educado en una sumisión y agradecimiento hacia las empresas y los jefes…gracias por estos post tan reveladores!

  3. No bueno, como decimos en México: La neta!!! es decir, la verdad!!! =)

  4. ¡Muchas gracias una una vez más por «meternos el dedo en el ojo»!

    Entre las muchas cosas que he aprendido y puesto en práctica gracias a tu blog son dos, que no voy a olvidar JAMÁS: 1) No tratar al reclutador en la entrevista como si fuera un Dios sino de igual a igual; 2) Saber contar con claridad y concisión mis logros y todo lo que he conseguido en trabajos anteriores…y parece que han tenido éxito! Después de más de un año en España buscando trabajo, llena de desánimo por el trato recibido en la mayoría de las entrevistas… he encontrado una nueva opción profesional, diferente a lo que hacía antes pero que me ilusiona mucho :-).

    Ahora bien, para conseguir esto no solo he aplicado tus consejos sino que decidí salir del todo de las reglas y la comodidad, dejar mi casa y todo lo que tenía en Madrid y cambiar de continente. Vine hace 2 meses a vivir a Panamá, sola, sin ninguna opción laboral confirmada para continuar mi vida por un nuevo camino, quitándome pesos de encima y pensando: «EH, María, que ya está bien de quejarte y hacerte pequeña y vivir en un desánimo permanente». Así que decidí y recordé que he hecho muchas cosas y muy valiosas en mi vida profesional, he mejorado la manera de contarlas, de enfrentarme a una entrevista, he salido más a la calle a buscar las oportunidades (a veces me sentía como si llevara un carrito del helado de un sitio a otro «vendiéndome» y hablando con muchísima gente para conocer en Panamá el mercado y posibles contactos). Claro que no es fácil siendo extranjero, esto no es El Dorado pero aquí apenas hay desempleo, hay una enorme demanda de profesionales…y oye, no me quito mérito, ¡me lo he currado! ¿que los salarios (si no eres expatriado) son más bajos?, SI…¿y?…Ya he ganado y ganaré muchas más cosas que es imposible que el dinero me hubiera dado

    Un abrazo y mil gracias de nuevo

    1. Excelente comentario, voy a tratar de intentar algo así, estoy a la espera de una respuesta a un traslado porque vi una propuesta en una ciudad distinta a la mía.

      Es un ejemplo lo que has logrado.

      Y… a María Luisa, gracias por este post, me ha dado una luz de lo que realmente creo es importante al momento de hacer una entrevista.

  5. Postazo!!! Me encanta!!! Yo es que soy de esas…, a las que la mitad de las reglas le sobran, las absurdas y las de porque sí sobretodo!
    Gracias por tus genialisimos post, como siempre…

  6. Ay qué cierto lo que dices, y cuanto nos cuesta romper las reglas que tan fácilmente rompemos en otros lugares!

    Tengo la inmensa suerte de que el jefe que tengo ahora no tiene NADA de tiempo para mí (no es ironía, es una suerte aunque al principio no lo veía así!) . Ni para ayudarme en lo que no consigo sacar adelante a la primera, ni para revisar al detalle lo que hago (bueno, no tiene para revisar, punto), ni para darme instrucciones…. Solo tiene tiempo de vez en cuando para recordarme que yo estoy ‘empowered’ y que a veces hay que tirar la moneda al aire y probar… Chollo de jefe, no??? Y la verdad es que tiene razón… no somos neurocirujanos así que, seamos realistas, el impacto de nuestros errores (en mi caso) no deja de ser económico (que nuestros accionistas ganen menos, si acaso). Igual que el alcance de nuestros aciertos (no salvo ni una vida más, como mucho nuestros accionistas ganan un poco más).

    Digo que es una suerte porque por primera vez en muchos años he sentido lo gratificante que es hacer las cosas por uno mismo, rompiendo reglas, o incluso sin tenerlas… También he sentido el pánico, ojo, pero es como una subida de adrenalina estupenda cuando sales del bucle. Obviamente no se pueden romper todas las reglas, pero si algunas, que son, a poco que las veas desde fuera, puros anacronismos o asuntos políticos que solo vienen bien a unos pocos. Para poder trabajar así, lo que necesito a diario es saber cuál es mi premisa principal, mi mantra, mi guía. Por el tipo de trabajo que tengo, la mía es “el cliente es lo primero”. Y por el momento vital en el que estoy (con experiencia pero empeñada en tener ilusión por el trabajo) , la segunda parte de la premisa es que hay que disfrutar el trabajo, hasta cuando las cosas no salen del todo bien….

    Maria Luisa, sigo recomendando tus enseñanzas a diestro y siniestro. Para el que haya leído hasta aquí, Maria Luisa fue mi primera (y estupenda) jefa, y unos pocos años mas tarde (ella y yo seguimos en la xxxtena), sigo aprendiendo de ella!! GRACIAS!! Tus posts son una patada virtual en cierto sitio, eso sí, dada con todo el cariño y efectividad del mundo.

    Fuerza y valor a todos!

  7. Bueno….. simplemente genial!
    La verdad es que me ha recordado a una entrevista que tuve hace dos semanas en la que justo me ha pasado una de las cosas que has dicho. Me hicieron esperar una hora! ah, y lo gracioso es que luego la entrvista duró 15 minutos. Casi me da un yuyu… en fin! el miedo que nos da no encajar y perder la oportunidad cuando una de las cosas importantes que dices mucho y que me encanta es que es una relacion en la que ambos deben valorar si compensa. Mira que luego nos incorporamos y vemos que no es lo que queríamos y de vuelta a empezar!. 🙂 Gracias María por el post.

  8. Hacer muchoooo que no escribooooo
    Pero que verdades dices… Como puños!!!

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