Seleccionar página

 

No te voy a mantener con el suspense, probablemente es algo que ya sabes: la variable que más va a influir en tu éxito en un trabajo es el jefe que te toque en gracia.

[Inciso: voy a usar el masculino «Jefe» para no estar añadiendo todo el rato el/la pero aplica a ambos géneros, obviously :D].

Toda tu preparación, tus competencias y tu dedicación se quedarán cortas si tu jefe y tú no estáis alineados, si no sois compatibles, si no sientes que tienes su apoyo y su confianza.

De hecho, es posible que ya lo hayas sufrido.

Y cuando esto ocurre y la compatibilidad no está, la química profesional no está (o es un cretino, que los hay), entonces da exactamente igual que el puesto concreto creyeras que iba a ser el trabajo de tu vida. Da exactamente igual que cumpla con todo lo que buscabas: el título, las pelas, la responsabilidad.

Si tienes la malísima suerte de no encajar con tu jefe, que no respete tu trabajo o que dificulte tu camino para que puedas hacer bien tu trabajo, de poco sirve todo lo que el puesto pueda tener de bueno, porque no tardará en no valerte la pena mientras tengas que seguir yendo día tras día a ESE trabajo con ESE jefe. 

¿Te suena?

++++

Y a pesar de saberlo, cuando nos planteamos un cambio profesional, nos centramos en los detalles del puesto, en cuánto pagan, cuál es el título concreto, cómo me pilla la oficina para llegar desde casa, cuáles son mis responsabilidades y qué tamaño tiene el equipo.

Y si podemos pillar algo de información extra durante la entrevista, estupendo.

Sí, tratamos de averiguar algo de información sobre la empresa – básicamente lo que podamos encontrar que esté en su página web -, pero la realidad es que para cuando aceptamos la oferta, básicamente nos hemos metido en un “matrimonio de conveniencia” (¿o no pasamos más tiempo con el jefe que con la pareja?)… sin haber tenido, digamos, ni una proper date.

 ++++

¿Cómo solucionarlo?

Te doy dos sugerencias; por supuesto, cada situación es diferente y debe abordarse de forma diferente, pero te aseguro que la primera sugerencia (así te lo digo) te puede cambiar la vida (profesional) y la segunda, puede marcar la diferencia a tu favor big time.

Vamos allá:

PRIMERO: Empieza antes de que lo necesites

Empieza con tu branding profesional YA.

Antes de que llegue el «momento de la verdad», tienes que estar posicionada y tener los contactos que necesitas para poder acceder a información clave en el momento que la necesites.

Pero claro, he dicho «antes de» y eso implica TIEMPO, no es «a primera hora de la mañana para tenerlo listo antes de comer» sino que tienes que haber empezado a sembrar el terreno MESES antes para que le dé tiempo de madurar y dar frutos. Y si no lo has hecho hace meses, no esperes más: empieza YA.

Y cuando hayas hecho este proceso para estar posicionada como quieres en el mercado, lo podrás materializar en contactos estratégicos DENTRO de las empresas que más te apetecen, que son quienes te van a dar la inside information que puedes barajar para tomar decisiones.

Esta es la mejor estrategia, que por desgracia sólo las personas que miran más a largo plazo, más estratégicas y previsoras están teniendo en cuenta.

Ojo, y tampoco digo que sea infalible porque es obvio que no vas a poder conocer gente en TODAS las empresas. Pero sí deberías ir haciendo contactos clave en las empresas que te interesan, y contactos-conectores que puedan presentarte a su vez, a otras personas.

M’sentiende?

Si tienes interés por sacarle el máximo partido a tu carrera, te sugiero que enciendas la maquinaria de tu marca profesional YA porque por el momento tienes un océano azul de oportunidades mientras la mayoría de los candidatos no consideren una prioridad trabajar su posicionamiento de antemano.

[Te hablaba de esto hace poco >>AQUÍ]. 

SEGUNDO: Pídele una reunión informal 

 

Sí, como lo oyes, por qué no? Te aseguro que también a él /ella le preocupa si os vais a entender, si vais a encajar.

Y si ya te ha pillado el toro, te ves inmersa en el proceso y el puesto realmente te interesa, pues hay que actuar en directo.

Lo normal es que en el proceso de selección tengas oportunidad de conocerle porque será uno de los entrevistadores, especialmente a partir de puestos de determinado nivel.

Pero puede que no sea suficiente. Puede que estés tan nerviosa que no seas capaz de sacar ninguna conclusión, puede que te quedes con ganas de preguntarle más – ¿por qué no pedirle la oportunidad de hablar por teléfono o incluso mejor, tomar un café juntos para charlar con menos nervios y ver si sois un match?

[N. del A.: OJO: no aplica para cualquier puesto, claro, a tu futuro jefe le interesará invertir tiempo con personas que van a ser colaboradores clave (puestos de gestión y liderazgo)].

Sé que puede no ser una sugerencia habitual, pero si lo haces, piensa: ¿qué transmite esto de ti?

No crees que lo que demuestra es que eres una persona que “thinks out of the box”, que tomas la iniciativa, que eres creativa, minuciosa y que buscas un sitio donde aportar el máximo de ti misma?

[P.d.: Sí, sí, ya lo sé, «que la gente no tiene tiempo para esto o que no son tan majetes y generosos o que están demasiado ocupados salvando al mundo. OK, es muy probable – pero ¿y si te dice que sí? Sólo si preguntas lo sabrás y en cualquier caso la impresión que va a dejar de ti es buenísima].

++++

Lo que se te ocurra o esté en tu mano para tener el máximo de información que puedas sobre la empresa, su cultura y especialmente tu futuro jefe, mi sugerencia es: HAZLO.

Pasamos demasiadas horas trabajando y su efecto en toda nuestra vida es inmenso por tanto haz la «diligencia debida» antes de aceptar invertir tus neuronas, tu tiempo, tu talento y tus ilusiones en esa empresa.

En resumen:

Es preferible un trabajo peor con un BUEN jefe – uno que apuesta por ti que crea un entorno sano de trabajo -, que un puesto mejor pero con un MAL jefe. 

Por eso te interesa muy-mucho empezar a pensar en tu posicionamiento profesional, en tu imagen y tus contacto clave YA, porque es la manera de poder acertar con el jefe, el entorno, la cultura que encaja contigo, ya que es casi más importante cómo te sientes en tu trabajo que el trabajo en sí mismo.

Hazme caso.

 

 

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para el análisis de tus hábitos de navegación y realizar estudios estadísticos, mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias y compartir o mostrar contenido de este sitio web en redes sociales. Si continúas navegando, consideramos que aceptas la utilización de cookies. Puedes obtener más información en nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This