Mel

Cuando estás en modo “buscador” (de trabajo, se entiende ;), todos los recursos y oportunidades que puedas aprovechar y poner a trabajar a tu favor, debes aprovecharlos.

Porque no es cuestión del azar, de que suene la flauta o de esperar a que aparezca tu Hada Madrina:  es cuestión de tener un plan, una estrategia y poner las piezas adecuadas en funcionamiento para que la suerte sea bienvenida… pero no imprescindible para llegar donde quieres.

Y uno de esos recursos que puede marcar la diferencia si sabes usarlo bien, que puede diferenciarte y llamar poderosamente la atención del reclutador, es la Carta de Presentación.

O puede ser sólo chatarra digital si te limitas a usarla como todo el mundo.

¿Quieres saber cómo sacarle el máximo provecho? Dale al play: 

 

TRANSCRIPCIÓN

 

No es la primera vez que hablo de la ínclita Carta de Presentación. Probablemente el tema levante ampollas, porque para la mayoría, no es más que “chatarra digital”, ya que, junto con miles de CVs al día, parece que caen en el agujero negro del proceso de selección. Cierto. Pero no necesariamente.

Si la Carta de Presentación que estás enviando es, aunque remotamente, parecido a esto, me creo lo que me cuentes:

Estimados / Muy señores míos,

Adjunto les envío mi CV en respuesta a su anuncio para el puesto de…

Considero que tengo los conocimientos y formación necesarios para desempeñar el puesto y soy una persona responsable, trabajadora y con habilidades de trabajo en equipo y comunicación.

Estaría interesado en mantener una entrevista con Vds. 

Atentamente,

X

 

Chatarra digital.

Tienes que entender que el seleccionador / contratador no busca un robot, no busca un empleado frío, distante y que se esfuerce lo mínimo. Que en realidad es exactamente lo que transmite esta carta – “estoy cumpliendo con un mero trámite y parece que tengo un palo clavado por… *ejem*, no me he parado a pensar en lo que tú estás buscando o te interesaría leer, por lo que te estoy haciendo perder el tiempo. Atentamente.”

Si yo sé que no eres vago ni desconsiderado – sé que eres buen profesional y que en el fondo te interesa mucho el puesto… pero date cuenta que no lo estás demostrando.

Si vas a mandar una carta de presentación, es tu oportunidad de demostrar lo que te diferencia de los demás y de personalizar tu mensaje de manera que despiertes el interés del seleccionador por conocerte a ti – en vez de a los otros 600 que le han mandado la carta de presentación que te ponía al principio.

Tienes que darte cuenta que los 600 CVs que el seleccionador va a recibir son muy parecidos (o no, si alguno de ellos ha aprendido conmigo a escribir un CV Brillante, que te aseguro, que logran diferenciarse ;), y le va a costar mucho identificar los candidatos que realmente pueden encajar con la cultura y valores de la empresa – ahí es donde la carta de presentación puede hacer su aparición estelar (si está bien hecha).

Y aunque no la utilicen en la primera parte del proceso para hacer la criba curricular, si pasas a ser de los candidatos finales, te aseguro que van a revisar lo que escribiste en tu carta de presentación – o sea que mi recomendación es que pongas el mismo interés que en hacer tu CV!!!

Aquí te voy a dar cuatro recomendaciones de obligado cumplimiento si quieres que tu carta sirva de algo.

Y por cierto, que si quieres el método completo detallado con ejemplos, lo tienes junto a mi curso estrella >>AQUÍ<<  

PRIMERO: POR QUÉ ELLOS

Esta es muy buena, toma buena nota:   Después de especificar el puesto que te interesa – eso está bien, le estás facilitando la vida para que te ubique -… y antes de empezar a decir lo grandísimo profesional que eres y la suerte que tendrían de tenerte en su empresa – es decir, antes de empezar a hacer el viaje alrededor de tu ombligo que es lo que por defecto hace todo el mundo -, diles por qué te interesa trabajar en esa empresa.

Sí, así mismo: si incluyes este detalle, el de callarte la boca sobre ti mismo nada más empezar y le dedicas un párrafo a decirle al contratador qué es lo que te gusta, te atrae, te motiva de su empresa, va a flipar.

Al fin y al cabo, ¿cuál es tu objetivo? Que se interese por ti. ¿Y cuál es la mejor manera de que alguien se interese por ti? Demostrarle interés tú primero!!

Y una candidatura comodín que serviría igual para cualquier empresa, lo que transmite de ti es: “quiero que me des un trabajo pero sin dedicarle un momento a enterarme de cómo es tu empresa, ni si yo voy a encajar en ella”. Y eso, te aseguro, no despierta el interés de NADIE.

Busca toda la información que puedas sobre la empresa para no hacerles sentir que estás enviando el mismo CV y carta de presentación a 100 empresas diferentes esperando que “suene la flauta” en alguna de ellas. Tienes que hacerles sentir que son la ÚNICA empresa en la que te interesa trabajar en este momento.

 

SEGUNDO: POR QUÉ TÚ

Esta tiene más enjundia, porque así como en la primera parte puedes encontrar en la red información sobre la empresa que te sirva para encontrar aquél aspecto con el que conectas más emocionalmente con ella, esta segunda y esencial parte de tu carta de presentación está basada 100% en que te hayas trabajado tu propuesta de valor – que sepas la razón por la que a una empresa le puede interesar contratarte (y NO es tu carrera o tus años de experiencia).

El quid de la cuestión aquí es llegar hasta el “por qué haces lo que haces y cómo lo haces”. Como te decía, en este punto si has hecho el trabajo previo de desarrollar tu propuesta de valor, de entender qué es lo que realmente ofreces al mercado laboral y qué te hace diferente, aquí reflejarías este trabajo de auto reflexión.

¿Qué no tienes este trabajo hecho? Pues te doy una táctica que te puede apañar salir del paso:

Haz este ejercicio: elige tus TRES cualidades que sean más importantes / relevantes para este puesto y dales un ejemplo de cada una de ellas en tu propia experiencia (algo breve y muy relevante) para demostrar tu (perfecta!) cualificación para el puesto.

Y un plus: ¿tienes una buenísima recomendación de algún jefe o colega anterior que dice grandes cosas sobre tu desempeño y es  relevante para este puesto? Inclúyela! Si alguien está dispuesto a poner su nombre tras una recomendación, esa es una GRAN herramienta de venta de tu candidatura. Ahora es el momento de jugar esa baza.

 

TERCERO: CONSIDERACIÓN

Seguro que esta te la querías saltar porque te ha parecido obvia, bien pues te sorprendería la poquísima consideración que demuestran los candidatos en los procesos de selección. Irónico, porque si estás queriendo que alguien te dé algo tan importante como es un trabajo, uno pensaría que lo típico es que todo el mundo fuera extremadamente cuidadoso, delicado, amable, educado y hasta pelota…

Todo lo contrario.

Mensajes estiradísimos y CERO empatía y consideración por lo que está buscando / quiere ver / le facilita la vida a quien en teoría, tiene la llave de tu futuro.

Por ello aquí voy a dejarte una idea CLAVE no sólo para la carta de presentación, sino para TODO el proceso: PIENSA COMO EL CONTRATADOR.

Es decir, el contratador, ¿qué tipo de profesional busca?   Ya te lo digo yo, que he hecho mucha selección: alguien especial, dedicado, que le guste lo que hace pero sobre todo… alguien con quien le gustaría trabajar durante 8 horas al día, 20 días a la semana, los próximos 5 años.

Pues usa la consideración, la amabilidad, la educación y la empatía para que vea lo majo que eres y lo fácil y agradable que va a ser trabajar contigo!!!   Lograr hacer este cambio de mentalidad de tratar de ver las cosas desde lo que está buscando el contratador es probablemente una de las habilidades más potentes que te va a ayudar en toda tu carrera profesional.

 

CUARTO: PASIÓN

En pocas palabras: diles cuánto te interesa este puesto.

Si este trabajo es algo que está totalmente alineado con tus valores y tu propósito en la vida – díselo sin miedo. Si no tiene un impacto vital tan grande pero sigue siendo un trabajo que te ilusiona, que encaja totalmente contigo, con lo que quieres hacer y el tipo de profesional en el que te quieres convertir, al menos deja el lenguaje robótico y métele un poco de emoción – no hace falta que digas “entregaría a mi hijo primogénito a cambio de lograr este trabajo”, pero sí usa verbos de acción con un componente emocional.

Un ejemplo sencillo para que lo entiendas: En vez de “Estaría dispuesto a tener una entrevista”, “Me encantaría poder tener una reunión para hablar en más detalle…”

Si no te encaja echarle la pasión del Quijote, hazlo a tu manera – yo personalmente sí soy así y me siento cómoda reflejándolo pero puede que tú seas más low key, no pasa nada, porque es importante que “suene a ti” y a nadie más. Pero lo importante es que no te comuniques como lo harías con la Reina de Inglaterra, sino que te acuerdes que estás hablando con una persona humana que está buscando a ese alguien especial que le provoque algún tipo de emoción.

Sé valiente y échale ganas, ilusión y pasión!

 

Fuerza y valor!

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Si te ha gustado, sería genial que lo compartas!

Shares