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Viñeta de Wulffmorgenthaler

 

Así, sin más ni más, con nocturnidad y alevosía, hemos mudado nuestros bártulos del pisito alquilado (tan mono!) que teníamos aquí al lado (al que, por cierto, el redireccionamiento de WordPress ha cambiado la cerradura y ya no se puede entrar) a esta casa nueva, más espaciosa, decorada a nuestro gusto, y claro, con su hipoteca y todo.

Esperamos que os guste, realmente necesitábamos una casa más grande porque ya estábamos pensando en aumentar la familia y el pisito de una habitación no nos daba. Pero por mi cabezonería y poca paciencia nos hemos lanzado a hacer toda la reforma y la mudanza solitos, o sea que aún hay cosas que arreglar, cuadros que colgar, puede que haya links que se hayan roto… y lo que me temo que es más rollo:

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Y aprovechando que hablamos de cambios y de propósitos de nuevo año, dejadme que os diga: cambiar es difícil.

Yo lo recomiendo a menudo, lo sé, porque lo necesitamos, porque hay que renovarse y hay que mejorar, pero según se ataquen, pueden ser increíblemente difíciles de acometer. ¿Por qué? porque el cambio requiere sacrificio, y solemos basarnos en nuestra fuerza de voluntad para hacer esos sacrificios.

¿Y qué ocurre? que no lo logramos. Y entonces empieza el campeonato de boxeo Tú vs. Tú: “tienes que intentarlo con más fuerza”, “tienes que centrarte”, “tienes que ser más perseverante”, “tienes que ser más disciplinado”…

Así no vamos a ningún sitio. Intenta(mo)s adelgazar y acabamos devorando la bolsa de patatas fritas a escondidas; intenta(mo)s ahorrar algo de dinero pero no te puedes resistir a esos zapatos-que-te-van-perfectos-con-todo, o ese nuevo smartphone que-necesitas-sí-o-sí; intenta(mo)s mantenernos en forma pero ada vez que suena el despertador media hora antes para ir un rato al gimnasio, lo estampas contra la pared, te das la vuelta, vuelves a coger “la postura perfecta” en la cama y te prometes que mañana sí, mañana seguro que te levantas…

Y todas las veces que pasa te sientes fatal, inútil, perezoso por no lograr cumplir con lo que te has propuesto. Además, seguro que cuando alguien que tienes cerca te cuenta que hace años que sale a correr cuatro veces por semana, o que perdió 16 kilos en dos meses con el dichoso Pronokal (sin comentarios!) piensas que los demás tienen una fuerza de voluntad de la que tú careces, qué realmente tú no tienes capacidad de lograr esos resultados.

Pero ¡por supuesto que tienes fuerza de voluntad! Piensa en ese día que conseguiste ir al cine sin comer palomitas, esa vez que lograste hacer esa llamada telefónica que tanto temías, esa vez que fuiste andando en vez de coger el coche, esa vez que dijiste no cuando querías decir sí…

Lo que ocurre es que la fuerza de voluntad *solita* no es suficiente. Digamos que la fuerza de voluntad es un recurso “escaso”. Cuanto más tratamos de hacer algo sólo a fuerza de apretar los dientes, más fácil es que caigamos en la tentación.

¿Entonces qué? ¿me doy por vencido?

No, entonces lo que debes hacer es entender que lo que nos mueve son los hábitos. Tendemos a buscar el camino más fácil, o el más atractivo y cualquier otro que queramos tomar requiere fuerza de voluntad. En vez de ir en contra de nuestros hábitos, hay que intentar que trabajen para nosotros.

En vez de llevar sobre los hombros la losa de los 15 kilos que tenemos que adelgazar, empecemos por pequeños detalles: ¿que lo que más te tienta es picotear patatas fritas? que no entren en tu casa. Si tienes que bajar a la tienda a comprarlas cada vez que te apetezcan, tu hábito “vago” te dejará sin ellas. ¿Que en vez de trabajar estás cada dos por tres mirando Twitter o Facebook y no logras ser productivo? bloquea estas aplicaciones. Que nunca se te cargen automáticamente al abrir el ordenador. Directamente. ¿Que lo que te tienta es la tele? pídele a alguien que esconda el mando.

Es decir: CRÉATE UN HÁBITO. Ve uno por uno, poco a poco.

Estás intentado incluir algo nuevo en tu vida, por tanto despiézalo en pequeños trozos que vayan formndo parte de tu rutina, de tu día a día. Basarse sólo en mantener el objetivo final en mente, por atractivo que sea, y lograr la fuerza de voluntad diaria para superar todas las barreras que se te ponen delante para lograrlo, probablemente no sea suficiente.

Y sobre todo: que ese propósito que quieres incorporar sea algo QUE TE INSPIRE, algo que realmente quieres hacer – no simplemente algo que crees que debes hacer.

Si esto os funciona, me encantará que me lo contéis!!

Ojalá logremos incorporar muchos hábitos INSPIRADORES este 2012, par y pasa, que estoy convencida que viene cargadito de sonrisas y cosas buenas (especialmente para aquellos que se lo curren!! ;oD)

Fuerza y valor!!

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