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Siendo emprendedora, me identifico mucho con los sentimientos y emociones que pasan los profesionales que están  en un momento de transición, de cambio laboral –por un despido, porque estás totalmente quemado, porque no puedes más o porque simplemente necesitas un cambio-, porque en el fondo, nuestras situaciones se parecen mucho. 

Te lo explico; tu situación tiene estas tres características:

UNO: estás en un momento de transición

DOS: tienes que buscar a alguien que te contrate

TRES: es muy probable que la situación te tenga tan estresado y preocupado que sientas que te ahogas

Pues en el fondo, los emprendedores estamos pasando por lo mismo:

UNO: estamos transicionando SIEMPRE. Cada decisión que no sale como esperabas, que no genera los ingresos que necesitas… te obliga a transicionar. Te pone en una situación que no es la que quieres y tienes que cambiar, tienes que romper con lo anterior, con el tiempo que le has dedicado, el interés, esfuerzo y sacrificio, y echarle bemoles y moverte hacia lo siguiente.

DOS: estamos, por definición, SIEMPRE buscando gente que nos *contrate* (o nos compre). Igual que todo el que busca trabajo por cuenta ajena, yo estoy constantemente actualizando, modificando, renovando y adaptando mi CV (digital, en mi caso) a lo que busca la persona que me vaya a contratar/comprar. Vivo en una permanente entrevista de selección y tengo que estar siempre mostrando y demostrando lo que valgo, lo que puedo lograr por los demás y cómo se va a beneficiar alguien al contratarme/comprarme

TRES: un emprendedor es en sí mismo una historia de estrés y preocupación CONSTANTE.  Cada euro que entra en tu empresa depende de ti, de tus decisiones, de tus acciones, de tus omisiones… cada movimiento tiene una traducción casi directa en “tienes para pagar las facturas” o “…la has cagado y a ver cómo sales de esta este mes”.

Y no te digo que te entiendo por decir, te lo digo porque este mismo verano he pasado por un ataque de ansiedad y he tenido que tirar de todos mis recursos para gestionarlo y seguir adelante. 

Y he pasado unas cuantas semanas trabajando la situación y trabajándome mentalmente, y ha habido tres ideas de las que me he servido para salir reforzada de la situación, y quiero compartirlas contigo. 

Y lo hago ahora, que probablemente estés más relajado por aquello de las vacaciones y el impasse del verano, para que cuando llegue la vuelta y te vuelvan a entrar los agobios y los malestares, tengas algunas ideas con las que poder atacarlo directamente. 

Ahí van:

UNO: Bajar el volumen del drama

No digo que no haya situaciones dramáticas, que las hay, pero es muy probable que en tu caso, como me pasa a mí a menudo, si miras para atrás y piensas en aquellos momentos que te parecía que se acababa el mundo por algo que te había pasado… tampoco era para tanto. Entonces te das cuenta que tendemos a sobre-dramatizar las situaciones.

Cuando algo nos ocurre, nos montamos unas pedazo de películas en la cabeza!!! nos ponemos en el papel de víctimas inocentes e injustamente maltratadas por las circunstancias, y además nos aseguramos de repetir la película una y otra vez, una y otra vez… y se lo contamos a los amigos, a la familia, al del tercero con el que te encuentras en el ascensor… en busca de empatía, de consuelo, de (por qué no decirlo) PENA.

Y esa película de género drama-horror se convierte en nuestra excusa perfecta para resistirnos a avanzar, para quedarnos estancados en la situación.

Bueno, pues lo primero que hay que hacer es bajarle el nivel de drama. Ya nos hemos quejado, hemos pataleado, hemos logrado la compasión que quienes tenemos cerca… y ahora es el momento de seguir adelante.

Alimentarse de la pena y la compasión de los demás es una dieta muy tóxica, o sea que ¡a bajarle el volumen del drama se ha dicho!

DOS: Más imitar y menos comparar

Si vas a ponerte a mirar lo que les ha pasado a otros o cómo les van las cosas a otros – un deporte que perfectamente podría ser olímpico, de la cantidad de gente que lo practica -, que sea no para compararte con ellos (y, por supuesto, seguir aumentando el victimismo porque siempre quedamos en peor posición, claro), sino para EMULAR lo que ellos hayan hecho en positivo.

O dicho de otra forma: busca lo que les ha funcionado a otros, y prueba a ver si te funciona a ti. Pero no lo aproveches para hacerte daño a ti mismo y culparte, frustrarte o cabrearte por no estar en el mismo sitio que ellos: cada persona tiene su propio proceso, su propio punto de partida y dificultades.

No te creas que porque alguien ahora esté en un lugar mejor que tú, no se ha tenido que enfrentar a situaciones como la tuya.

Interioriza esto: estás bien donde estás. Y ahora sé práctico y listo: usa esas dotes de observación de ave rapaz para buscar los recursos, los comportamientos, las actitudes que van a AYUDARTE a llegar donde quieres llegar.

TRES: Tú no eres tu situación

Tenemos una tendencia natural casi irrefrenable a identificarnos con lo que nos pasa: si he perdido un trabajo, soy un desempleado, si he tomado una decisión incorrecta soy un fracaso, si he hecho algo mal soy un desastre, si tengo una enfermedad soy un enfermo… 

Y sí, estás pasando por ello y está bien que te tomes el tiempo que necesitas para aceptarlo, pero NO ERES lo que te pasa.

Eres mucho más que lo que te pasa; eres mucho más grande, más complejo, más fuerte y más capaz que lo que te pasa.

Pero cuando enfocas toda tu atención en lo que te está pasando, empiezas a confundir tu identidad y empiezas a vivir toda tu vida a través de eso que te está pasando, bloqueando por completo las demás partes de tu vida que son precisamente las que te van a ayudar a moverte hacia adelante.

Esto no significa que no nos podamos dar un margen para pasar el luto de lo que nos ha ocurrido –breve, preferiblemente- y para gestar lo que queremos hacer con esa situación -que es ese momento de reflexión, de sopesar, de plantearnos cuál es el siguiente paso que nos conviene dar-.

Pero recuerda que las cosas no se solucionan en tu cabeza: tienes que salir de ella y entrar en ACCIÓN para desbloquearte.

Esto es lo que yo he ido aprendiendo por el camino, y si tú tienes más recursos propios para gestionar estas situaciones que nos pone la vida de transición, de desequilibrio, de estrés y de sensación de perder el control, que quieras compartir, me encantará que lo hagas!

Hoy especialmente: fuerza y valor!!!

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p.d.: Y otra cosa que es muy recomendable hacer si estás atascado en tu búsqueda, si estás necesitando hacer esa transición pero no logras que ocurra, es mirar AQUÍ urgentemente para que no llegue la oportunidad que esperas… y te pille en paños menores 😉

 

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