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Mel

 

Hola Maria Luisa, lo cierto es que me encanta seguir tu blog (…) pero he de decir, que cuando tienes a alguien buscando trabajo, puede que lo que dices se quede muy en el aire. Es como que uno no trabaja porque no quiere, y yo en eso no estoy de acuerdo. (…) Hablas de vendernos, pero si no hay compradores, ¿a quien nos ofrecemos?
Está claro que yo soy responsable de trabajar o no, (…) pero me parece injusto que se responsabilice al parado por estarlo. (…) Habrá gente de nuestra generación mimada, pero hay otros muchos que nos hemos dado cuenta de como están las cosas y estamos luchando por lo que consideramos nos merecemos.

 

Ahí va mi respuesta -troll o persona real- que puede que suene dura. Y es que cambiar paradigmas es probablemente el objetivo más complicado que me podía haber planteado para mi carrera profesional… y el que más sentido tiene de todo lo que he hecho. O sea que pongo dos rombos para no herir sensibilidades. Voy a dar mi opinión basada en la experiencia de la gente que cada día logra salir adelante y la mía propia.

Allá que vamos. Cinturones abrochados. Abuelas, engánchense a las agarraderas superiores.

dosrombos

 

 

Cuánta gente me dice “estoy luchando pero no lo consigo”… y entonces yo voy, comoquiennoquierelacosa y le pregunto:

Cuéntame, ¿qué estás haciendo exactamente? punto por punto. Cada detalle. Te levantas por la mañana, te desperezas y….?

Ahí es cuando uno se da cuenta de que “luchar” es un verbo muyyyyyyyyyyyy peroquemuy flexible. Para la mayoría, luchar es atacar al Infoyós, a tu familia y amigos con tus CVs cada día. Y cuando eso no funciona, la conclusión obvia y obsesionante: “no hay trabajo”, “no puedo vender si no hay nadie que compra…

En momentos duros de la vida, cuando se pone achuchá, cuestarriba, cuando perdemos el control, no entendemos nada, y sentimos que todo está contra nosotros… pasamos una fase de cabreo, dolor, indignación, pataleo y negación.

Believe me, no hablo por hablar, hablo porque tengo las cicatrices de haberlo pasado unas cuantas veces. Está bien clamar al cielo, gritar por “lo injusto” de la situación, porque “si no trabajo no es porque no quiera”, porque “por qué yo, si no lo merezco”, y similar.

Pero llega un momento que debemos darnos cuenta que quedarnos en esa fase es tan inútil como tratar de llegar a algún sitio en una mecedora.

Las cosas están chungas para todos. Mucho peor lo tienen en el África subsahariana donde vive el 60% de las personas con SIDA de todo el mundo, la esperanza de vida apenas rebasa los 45 años, y 1 de cada 9 niños muere antes de cumplir los 5 por hambre y desnutrición. O será que ellos no “merecen” lo que los demás?.

Francamente, tenemos mucha suerte pero lo olvidamos bien rápido. Vivimos rodeados de lujo. Podemos cuidar de nosotros mismos y de nuestras familias. Tenemos acceso a formarnos hasta donde nuestra inquietud nos lleve. Podemos soñar con algo mejor… y tenemos muchos más recursos de lo que pensamos para lograrlo. Pero hay que abrir bien los ojos, los oídos y las neuronas.

Sé que puedes conseguirlo, pero lo vas a tener que sudar.

Debes encontrar la manera de superar esa fase, de buscar y rebuscar dentro de ti lo que te haga reilusionarte, remotivarte, dejar de verte como víctima y sentir que “la gente le echa la culpa al parado” (¿y qué más te da lo que piense “la gente”?). Aquí no hay culpas.

Cada uno tiene su talento, ganas y echadopalantismo… y eso es suficiente. Y no tiene que dar explicaciones más que a sí mismo.

Estar sin trabajo no es una condena, no es una vergüenza, no te encasilla, no te identifica como persona. Es SÓLO el punto de partida

No hay fórmula mágica para lograr lo que quieres, pero la realidad es que hay gente que con el mismo punto de partida, ya va media vuelta por delante en la carrera hacia sus objetivos.

¿Por qué ellos sí? Porque miran con ganas hacia adelante. Porque enfrentan sus miedos. Porque encuentran su valor añadido, afilan el hacha, abren bien los ojos y mueven el culo y la creatividad para llegar donde quieren. Porque le echan narices, ilusión y simpatía. Porque aprenden a comunicar (seudónimo de vender) lo que pueden lograr para los demás y salen de casa cada día para hacer contactos eficaces.

Porque se equivocan pero no dejan que eso les pare.

Nadie ha logrado sus objetivos sólo por pensarlo: hay que HACERLO

Deberás olvidarte de muchas de las cosas que pensabas que iban a ir de una manera y estar preparado para que vayan de otra.

¿Y merecer? El verbo merecer es traicionero y perverso. ¿Quién decide lo que merecemos en la vida? ¿Uno mismo, no? Pues yo merezco una cuenta corriente de 8 cifras, el cuerpo de Gisele Bundchen y la mente prodigiosa de Leonardo Da Vinci. Ya os contaré.

Mientras tanto, aquí estoy viviendo cada día fuera de mi zona de confort. Sin una nómina. Sin seguridad. Sin nadie más que yo solita para decidir, para hacer, para luchar, para conseguir, para agarrarme fuerte los machos y aguantar los temporales. Yo también estaba en un sitio en el que no quería estar y moví el culo. No me puse a exigir al universo y no le he dedicado ni un minuto a pensar “lo que merezco” o a compadecerme.

Bueno sí, claro que pienso lo que merezco: lo que merezco es la suficiente inteligencia (no mucha: sólo suficiente) para decidir qué quiero, para cuestionarme las cosas, para buscar caminos. Merezco tener la posibilidad de perseguir mis objetivos, de cuidar de mi salud y de poder salir a la calle cuando quiera, hablar con quien me interese y me aporte.

Merezco leer lo que me haga crecer y soñar, poder descubrir mi pasión, mi ilusión y mis talentos y poder comunicarlos a quien lo necesite para tratar de ganarme la vida con ellos. Merezco poder equivocarme y tener la cabezonería y la valentía de volverlo a intentar, que me dejen ser responsable de mis decisiones y sus consecuencias. ¡Y lo tengo!

Un día nos daremos cuenta que podíamos haber dejado de lamentarnos y haber sacado mucho mejor provecho a nuestros recursos.

Un día nos arrepentiremos de lo que no hemos hecho y será demasiado tarde. Un día veremos las cosas con más perspectiva y nos daremos cuenta que esperar que vengan a traernos lo que merecemos fue esperar en vano.

Pero HOY podemos decidir que ese día no va a llegar.

Fuerza y valor para tomar esa decisión.

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