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Forges

 

Has terminado la entrevista. No sabes cómo ha salido, todas las preguntas se te aturullan en la cabeza… y estás ANSIOSO por saber si te van a elegir, por saber si lo has hecho bien, si van a tomar una decisión pronto… vives sin vivir en ti porque necesitas SABER.

Y entonces piensas: “Ya sé: voy a mandar el email de seguimiento a ver si consigo averiguar algo”. Porque todos sabemos que después de una entrevista, es bueno hacer seguimiento y ¿para qué va a ser si no es para preguntar si te han elegido o al menos que te digan cuándo van a tomar una decisión?

Pues… no exactamente. Sabes que debes hacer seguimiento, pero no sabes exactamente cómo usar este cartucho.

Lo primero: paciencia.

Si escribes el email partiendo de tu inseguridad por saber si lo has hecho bien, te vas a mostrar ansioso, vas a presionar, puede que incluso dejes en evidencia al seleccionador porque dijo que contactaría contigo y no lo ha hecho… y esto, my friend, te puede quitar puntos. Cuando lo que quieres es justo lo contrario: tratar de anotarte algún tanto extra.

Pues en este artículo -y en su continuación, con los textos concretos que puedes utilizar, que puedes recibir tan ricamente sin moverte del sitio, sólo apuntándote a mi lista de correo (más abajo tienes la opción de apuntarte), voy a explicarte cómo apuntarte ese tanto extra y lograr poner a tu favor todo lo que sea posible.

Para ello, vamos a cambiar una vez más los paradigmas:

 

El objetivo del email de seguimiento es sencillo: que el entrevistador te recuerde.

 

Porque en este punto, uno de tus mayores enemigos es la sobrecarga de información que tiene el entrevistador en su cabeza. Muchos candidatos tremendamente cualificados y perfectamente preparados para hacer el trabajo terminan por perder la oportunidad porque no han causado suficiente impresión en el entrevistador… que acaba por olvidarles.

Un secreto: cuando en dos días entrevistas a 10 personas para un mismo puesto (y los dos días anteriores habías entrevistado a otros tantos… y así sucesivamente), la memoria se desdibuja y mezclas respuestas de unos candidatos con otros. La única forma de situar a cada candidato es revisar tus notas… pero date cuenta que esas ya han perdido el contexto, el momentum, la química.

Resulta que cuando te dedicas a la selección, y a lo mejor has entrevistado a 50 personas ese mes, es imposible recordarles (excepto si alguno te ha impactado especialmente – de este tema hablaremos en otro momento!). Pues esta es la primera razón por la que te interesa hacer seguimiento después de una entrevista: para que el entrevistador no te olvide. Así como te lo digo.

¿Quieres saber cómo hacerlo? Pues vamos a ello.

 

MENSAJE DE AGRADECIMIENTO

Enviarás (sólo) un mensaje de agradecimiento en el caso de que veas que claramente el puesto no es para ti o simplemente no te interese.

Como estamos acostumbrados a enfrentar el proceso de selección como un viaje entorno a mi ombligo, y vemos las cosas sólo desde nuestra perspectiva, cuando ya intuyes que claramente no encajas o que no te interesa el puesto, ya no tienes esa necesidad de SABER de la que hablábamos – y pasas del proceso.

Pues si partimos de la base de que te has entrevistado en esa empresa porque te interesa por alguna razón, aunque no sea ese el puesto para ti, SIEMPRE es importante quedar bien con el seleccionador.

Primero porque no sabes qué oportunidades surgirán en el futuro, pero sobre todo, porque tú como profesional tienes una MARCA, y todo lo que haces y dejas de hacer, transmite.

Por tanto: no olvides mandar un mensaje de agradecimiento. No sabes lo que puede provocar.

 

MENSAJE DE SEGUIMIENTO (la regla del 2x2x2)

En caso de que las cosas hayan ido bien en la entrevista, y el puesto y la empresa te interesen y veas que tienes posibilidades, entonces debes preparar un mensaje de seguimiento para el seleccionador. Este mensaje debe cumplir con dos reglas:

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Primera, sobriedad y minimalismo

El email vas a utilizarlo para aportarle alguna información extra, pero no vas a poder rehacer lo que hicieras (o no) en la entrevista. El objetivo es reforzar tu candidatura, mantenerte fresco en su mente, y si hay algún detalle extra que puedas aportar que sea pertinaz para tu candidatura, go for it, pero sin hacer una disertación.

Segunda, no caer en vaguedades ni frases hechas

Mandar un email por mandar lo único que hace es abarrotarle la bandeja de entrada y puede etiquetarte como alguien que no se plantea para qué hace las cosas. Y desde luego, no se te ocurra decir algo como que le estás “recordando que tiene que llamarte” ni similar. La idea es que esta acción te aporte algún punto extra, no que te coja manía el seleccionador!! 😉

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Y dicho esto, el contenido debe contener dos partes:

Primera, ser agradecido

Siempre, esto no creo que tenga que explicarlo mucho más.

Segunda, darle algo al seleccionador para que te recuerde

Debes conseguir que el mensaje sea algo más que un texto estándar que suene a puro trámite. Tienes que aportarle algún dato con el que le recuerdes que eres un candidato potente para el puesto.

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Esto lo puedes conseguir de dos maneras:

Primero, mencionando algo específico de lo que hablarais en la entrevista

Idealmente, si hay algo interesante de lo que hablarais que puedas pensar que no habló con ningún otro candidato, mejor. Lo que pretendes es activar su memoria para que vuelva a tener fresco el recuerdo de tu candidatura.

Segundo, añadiendo información extra

Puedes, por supuesto, aprovechar este email para aportarle alguna información que no le dieras en su momento en la entrevista. Puede que en los días que han pasado hayas tenido un logro o algún evento que sea relevante y pertinaz a la conversación que tuvisteis. Pues apórtaselo – recuerda siempre que no hay que ser Góngora, sino breve y conciso, pero si puede aportar a tu candidatura, estupendo.

 

IMPORTANTE:

Antes de ir a la última parte: si te gustaría saber más sobre este tema y necesitas ejemplos concretos, he preparado un documento con información sabrosa de cómo se hace BIEN el seguimiento CON TEXTOS para emails incluidos – apúntate aquí para recibirlo:

Y una vez que hayas enviado tu nota, te queda dar cinco pasos más:

El primero, esperar. Esperar un tiempo prudencial a que tenga margen de contestarte.

El segundo, no angustiarte durante ese tiempo.

El tercero, apuntarte en la agenda hacerle como mucho una llamada telefónica una semana después.

El cuarto, no quedarte esperando respuesta ni a tu fantástico mensaje, ni a tu llamada de teléfono. Está fuera de tu control lo que ocurre más allá de tus acciones

El quinto, continuar dando los siguientes pasos con las siguientes empresas, sin bloquearte por este proceso concreto.

 

¿Que si te puedo asegurar que te van a dar el puesto por el hecho de mandar una nota manuscrita de seguimiento? No, para nada. Puede que ni siquiera sea factorizado en la decisión.

PERO si existe alguna posibilidad de que tenga un impacto positivo, por pequeño que sea, ¿no vale la pena hacerlo bien?

Y sobre todo, si va a dejar una imagen fantástica de ti, va a reforzar tu marca y te va a colocar en una buenísima posición en la mente del entrevistador – que, quien sabe, puede que en esta ocasión no te contrate pero en el futuro se acuerde de ti… ¿no vale la pena?

Y en todo caso: sigue ampliando la mayor cantidad de oportunidades posibles.

No pares ni bajes el ritmo hasta que no firmes una oferta. Y cuando eso pase, tampoco dejes totalmente de lado todo lo que has cosechado durante tu búsqueda: tu marca personal debe mantenerse viva.

Y mientras tanto… fuerza y valor!!!!

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