Viñeta de Mel

Tanto si has perdido tu trabajo recientemente como si está cerca la posibilidad de que eso ocurra – o simplemente sientes que has llegado a un punto de no retorno en tu puesto actual -, me puedo  imaginar que los sentimientos que se te están agolpando  son una mezcla de angustia, vulnerabilidad, frustración… e incluso cabreo y resentimiento.

En este caso es fácil dejarse llevar, no ver más allá de la premura y la necesidad, y convertirse en otro candidato-idéntico-a-todos- los-demás: el mismo Currículum, las mismas respuestas en los mismos portales de empleo, y en cada carta de presentación asegurar ser el candidato idóneo para el puesto… cuando en realidad ni te estás diferenciando de los demás ni estás mostrando lo que vales y por tanto no estás avanzando.

Si es así, entras en una espiral peligrosa, porque es parte de la naturaleza humana tender hacia el camino que menos resistencia ofrece, o sea que puedes estar estancándote en una búsqueda infructífera e infinitamente más frustrante y desesperante.

Sé lo que es estar en esa situación –créeme, lo sé-, o sea que en el momento en que estés preparado para comenzar a buscar el Santo Grial, no lo hagas de cualquier manera, no lo hagas como todos los demás, no te conformes con seguir el camino más sencillo: ponte las pilas y busca el camino con el que vayas a lograr resultados.

Ahí van cuatro recomendaciones que te servirán para comenzar:

1. Diferénciate

En serio: diferénciate de los demás. Otro Currículum exactamente igual que el de todos los demás no te va a llevar a ninguna parte. Tienes que ser capaz de responder a la pregunta que se va a hacer el reclutador que leerá tu CV: ¿y por qué me tienes que interesar tú?.

De nada te va a servir un CV “yo también” o, como decíamos, plagar las bases de datos de cartas idénticas en las que básicamente aseguras ser el candidato ideal… para todos los puestos del mercado. Esto es como cuando buscas pareja: suena desesperado que le vayas tirando la onda a todo lo que se mueve, eso echa para atrás!. Elige a la que más te guste e inicia el cortejo: sé decidido, creativo, persistente.

Por tanto, mi recomendación: distínguete, desmárcate, muestra lo que vales: diferénciate.

2. Relaciónate (bien)

Párate a pensar antes de ponerte a actuar sin una estrategia concreta. Busca, investiga y relaciónate  con gente que haya pasado por lo mismo que tú y hayan logrado su objetivo. Busca consejo de ese tipo de gente, identifica qué acciones concretas puedes hacer que encajen con tu forma de ser –buscar un coach de carrera, conseguirte un CV nuevo, fresco, bien centrado e innovador…- y ponte en marcha.

Mi recomendación: no te dediques a quedar  con gente en tu misma situación para regodearos en vuestra mala suerte y  “retro-justificar” vuestro victimismo: puede que al principio te venga bien desahogarte un poco, pero a la postre, las sesiones de lamentos no son fructíferas y en cambio pueden machacar la poca esperanza y optimismo que te queden.

3. Céntrate

Investiga qué empresas parecen el tipo de organización en el que te gustaría trabajar. Aprovecha todos los recursos a tu disposición: contactos, antiguos compañeros, la opción de “Follow Company” de LinkedIn, los sites corporativos, etc. La idea es crear una lista con las compañías que se ajustan a lo que te interesa, al estilo que en caja contigo, al tipo de trabajos que mejor se te dan y que más te gustan (recuerda: dedícate a lo que te apasiona!). Esta lista te ayudará a estar centrado en tu búsqueda y según te vayas moviendo entre tus contactos; selectiva y estratégicamente debes ir acercándote y encaminándote hacia esas empresas, buscando de manera creativa oportunidades existentes o futuras.

Mi recomendación: no acoses a los seleccionadores!! En cambio: date a conocer, asegúrate que los documentos y perfiles que te presentan (CV, perfil en LinkedIn/Xing, Twitter…) realmente reflejan tu valía y tu “uniqueness”, sé  accesible, busca razones para mantenerte en contacto – pero nunca acosar, exigir, perder la paciencia o ponerte nervioso.

4. Evalúa

Tómate tu tiempo para evaluar tus objetivos, y en concreto párate a pensar cómo tu experiencia y tus logros pasados pueden ayudar a tu futuro jefe a solucionar sus problemas. Busca las historias que pueden ilustrar y demostrar tus áreas de mayor valía:  ¿cómo has contribuido específicamente al éxito de tus empresas y/o jefes anteriores?. Practica estas historias, y si ya has pasado por alguna entrevista de trabajo y la has pifiado :(, olvídalo y mira para adelante! Busca a alguien que te ayude a practicar la entrevista, eso te dará mucha más tranquilidad y seguridad en la próxima.

Mi recomendación: No desesperes. No estés constantemente mirando el “reloj del desempleo” para ver pasar los minutos. No te va a servir la técnica “Atila”, de arrasar el primer día y tocar todos los contactos, darte de alta en todos los portales de empleo, mandar todos los Currículums y llamar a todos los HeadHunters. Es mucho mejor parar y afilar el hacha, pensar, centrar el tiro, decidir la estrategia, ir avanzando poco a poco pero de manera consistente y perseverante.

Y como siempre… ¡fuerza y v(c)alor! XD

Si te ha interesado este post, puedes recibir todo lo que escriba nuevo en tu correo – en la columna de la derecha encontrarás la opción de suscribirte por e-mail :D Gracias!.

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para el análisis de tus hábitos de navegación y realizar estudios estadísticos, mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias y compartir o mostrar contenido de este sitio web en redes sociales. Si continúas navegando, consideramos que aceptas la utilización de cookies. Puedes obtener más información en nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This