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¿Qué te separa de la vida que deseas?

Elrich

 

Adivina adivinanza…

 

Es algo que tenemos SUPER arraigado desde que nacemos.

Está en la noche cuando empezamos a dormir solos en nuestra habitación.

Está en toooooodos los cuentos de niños.

Está en la ropa que nos ponemos.

Está en los juegos a los que jugamos… y a los que no.

Está en la carrera que elegimos

Está en las relaciones que tenemos y las que no.

Está en las veces que nos subimos a la báscula.

Y en definitiva: está en donde consigamos llegar… o donde no.

 

No creo que hagan falta más pistas:

Es el miedo.

Te has preguntado cuántas de tus decisiones, comportamientos y acciones los guía el puro y simple miedo? No digo pánico, o terror como el de ver “28 Días Después”, el telediario de este país o “La que se avecina” (ah, perdón, que esa le hace gracia a mucha gente).

Puede ser algo mucho más sutil.

Miedo en forma de vergüenza – vergüenza de hacer el ridículo, de no encajar, de no gustar, de no dar la talla. Miedo en forma de rechazo – rechazo a cierta imagen de nosotros mismos, rechazo a la imagen que tenemos de otras personas, a ser rechazados por FALLAR.

Miedo al error. Miedo a fracasar. Miedo a no estar a la altura. Miedo a qué pensarán de mí. Miedo a qué pensaré de mí.

Y no nos damos cuenta que por mucho que nos queramos encerrar en casa, en nuestra (famosa) zona de confort, en las faldas de mamá, en la seguridad de un trabajo alimenticio, en la confianza de que otros me solucionarán el problema – o se solucionará solo… que aunque nos parapetemos dentro de un búnker, SÍ o SÍ vamos a cagarla fastidiarla big time más de una vez.

Porque no somos omnicapaces, omnipresentes u omniperfectos. Somos un trabajo en progreso, somos potencial en desarrollo, somos… humanos. Somos cambiantes. Somos diferentes, somos *imperfectos*.

Pero quedarse bajo la sombra es cómodo. Mantenernos en la zona de confort, aunque nos esté jodiendo machacando la vida, es fácil. Que nadie pueda señalarte, que nadie pueda juzgarte, que nadie pueda ridiculizarte (ni siquiera tú mismo) es tranquilizante.

Pero sabes qué?

Quien no asume un riesgo, quien no se pone “ahí fuera” para probar algo diferente, para ponerse a prueba, para mejorar, para aprender, para crecer… no vive: VEGETA.

Y sabes la mayor ironía? Que cuando  ocurra “lo que más temes”, el 90% de consecuencias a las que tenías tanto miedo, no son ni una pizca de lo graves e insalvables que parecían,  y al 90% de la gente que tan mal iba a pensar de ti… están demasiado ocupados con sus propios problemas y NO LES IMPORTA.

Si no has fallado -si no te has dado una buena leche, de las apretar bien los dientes para no llorar en público-, es que no lo has intentado. Y si no lo intentas… te estás perdiendo todo lo bueno de la vida. Estarás aquí nada más que para consumir oxígeno y recursos naturales. Vaya súper plan.

He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. 26 veces me han confiado el tiro que debía hacernos ganar el partido, y lo fallé. He fallado una y otra vez en la vida. Y sólo así es como he logrado tener éxito.

~ Michael Jordan

Mira, ya puedo decir que hay algo que hago igualito igualito que Michael Jordan: fallar 😉 BUF! la de veces. Me he metido en tremendos charcos y he metido patas estratosféricas. Y algunas veces me ha costado mucho mucho mucho levantarme.

Pero como esta vida –que yo sepa, la única que tenemos- es tan corta que en realidad no nos da tiempo de ser maestros en nada (aunque nos lo creamos), sino que somos siempre aprendices, debemos asumir que como aprendices, vivimos en un constante prueba-error.

Nos arriesgamos, probamos… y a lo mejor no salen las cosas como queríamos (ok, fallamos). Pues hemos fallado! Big deal! Pasa en las mejores familias! ¿Pero no es eso lo que les enseñamos a los niños, que no pasa nada por fallar? Que fallando es la única manera de conseguir ser buenos en algo? O es que lo decimos con la boca chica?

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Hey Jude

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¿Sabes cómo lograron los Beatles ser una de las mejores  bandas de la historia? ¿Crees que lo hacían bien minuto cero? ¡Ja! Aceptaron la oportunidad de ser la banda que ponía música en un local… de striptease en Hamburgo; tocaban 8 horas al día, 7 días por semana (se ve que había mucho trabajo)… y se rumorea que no tocaban demasiado bien al principio. Lo dejaron? Al contrario: tocaron juntos 1.200 veces hasta perfeccionar su música. Superaron miedos, errores y frustraciones hasta lograr lo que querían.

A qué le tenemos miedo? A un resultado que no es el que deseamos. Bien pues cuando esto ocurra (yeah, va a ocurrir), sólo tienes que hacer una cosa, una simple cosa, hacerte esta pregunta:

“¿Qué voy a hacer ahora con este resultado?”.

Tu cerebro reptiliano, el que te quiere proteger de cualquier cosa que te pueda hacer daño, te va a decir: “¡Lo sabía! (es así de listo), no estoy preparado, no es el momento, es una locura, no tengo suficiente experiencia, no sé hacerlo, ya me dijeron…”

Y entonces tienes dos caminos posibles:

1. Recojo mis bártulos y me voy con la música a otra parte

2. Como es una prueba… la reviso desde el principio, ajusto lo que tenga que ajustar, pido ayuda si es preciso… y pruebo de nuevo!

Si lo que puedes llegar a conseguir cuando una de esas pruebas finalmente salga bien es algo que deseas, que te interesa y que sabes que mereces… manda a tus miedos a pasear un rato y cuando no miren, LÁNZATE!! Deja de hablar de ello, deja de darle vueltas, de decir “tengo que ver cómo lo hago” “tengo que pensarlo bien” “tengo que estar más preparado…”. Nunca lo vas a estar! Hay que hacer las cosas ANTES de que sientas que estás preparado para hacerlas o no las harás nunca (que levanten la mano los que tienen hijos y saben de qué hablo).

Nunca va a ser el momento perfecto, nunca te vas a sentir totalmente listo, nunca van a estar los planetas alineados y las estrellas colocadas escribiendo las palabras.

“¡AHORA, PACO, AHORA!”.

Pero si aún así estás esperando una señal, ahí va:

 

señal

 

 

Ahora, ¿qué vas a hacer?

[Por cierto, estaré encantada de que me lo cuentes en los comentarios del post :)].

 

 

 

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19 comentarios

  1. Sigo tu blog desde hace tiempo y ¡siempre me levanta el ánimo! Tienes razón cuando dices que nunca te sientes preparado, especialmente cuando vas a ser padre/madre ¡Cuánta gente no se lanza a la piscina porque cree que no es el momento perfecto! No se dan cuenta que nunca les va a parecer que lo sea 🙂

    http://orientando.es/blog

  2. Y qué hacer cuándo tenemos miedo (es mi caso) incluso antes de equivocarnos, antes de actuar, antes de….¡¡¡¡ tantas cosas !!!!

    Pierdes oportunidades de venta (soy comercial) por miedo/timidez y luego te machacas por partida doble:por la ocasión perdida y por ser cómo eres.

    De todas formas, decirte que tus reflexiones me son de gran ayuda. Al menos para situarme en la realidad.

    Muchas gracias.

    Iñaki

  3. Por fin la señal!!!!!!!
    Je je. Ya no podemos quejarnos.
    Bueno, sigo reconociendo que pasa el tiempo y mantienes mi atención!!!!. Ya podías haber aparecido antes.
    Empecé como becario a finales del siglo XX y justo antes de acabar me contrataron.
    Un bajón de trabajo en la empresa hizo que me plantease eso de «tirarme a la piscina» y decidí montar una oficinita técnica. Empezaba el siglo XXI.
    Duró cinco años. No salió bien porque los dos socios mirábamos a sitios distintos.
    Seguí como autónomo un par de años. Tenía a dos colaboradoras contratadas.
    Tras dos años, «nos tocó la lotería» y nos contrató a los tres una empresa. Pero como «todas las ganancias se acaban», la construcción nos llevó por delante y hace dos años nos fuimos al paro.
    Hace un años surgió una pequeñita posibilidad de volver a ser autónomo.
    He vuelto a intentarlo. Aquí estamos. Es duro y, efectivamente, madurar duele, pero ya me he acostumbrado.

    Me ha encantado lo de «Somos un trabajo en progreso, somos potencial en desarrollo, somos… humanos».
    Yo también lo creo.
    Mis mejores deseos, María Luisa.

  4. El miedo es esa asignatura pendiente que nos paraliza. Lo primero es reconocerlo y luego tirarse a la piscina. Ahora mismo estoy en el trampolín intentando saltar y posts como este, me hacen coger aire y dar un paso más hacia el borde.

    Muchas gracias.

  5. Hola!! Genial el post, como todos :):)
    Y si el miedo es tan potente y generalizado que te paraliza? Es como que no te deja ver realmente qué es lo que quieres. ¿ cómo quitártelo de encima?

    1. Felicitarte Mª Luisa, estoy siguiendo tu blog con los chicos del programa de Orientación Laboral en el que trabajo, y si me permites, voy a utilizar este tema para trabajar en grupo: Los miedos y todo aquello que nos paraliza y no nos permite SER lo que cada uno quiere ser o dirigirnos hacia donde sentimos que está nuestro bien. Saludos.

  6. Gracias por tu post Maria Luisa, muy estimulante como siempre! Y con el miedo siempre en guardia, porque está siempre acechando… Yo he decido cambiar mi rumbo profesional y dedicarme a disciplinas artísticas que siempre me han atraído pero es verdad que a la que te despistas las dudas aparecen aunque no las hayas invitado… y hay que enseñarles quien manda en uno 🙂

  7. A veces no es sólo el miedo de fallar tú (que es el que aparece primero) sino el miedo a que te fallen a ti. Los «nuevos retos profesionales»(qué cool suena) conllevan unas «gestiones logísticas»(cambios de residencia, de métodos de trabajo o incluso de profesión, por ejemplo) que generan gran estrés que podemos traducir en miedo al pensar en ello. Al hacer esa cadena de pensamientos, podemos desistir de muchas oportunidades por miedo a realizar una inversión (que probablemente sea un gran esfuerzo económico/psicológico/físico) y que al final falles tú o te falle tu nuevo reto: no encajas, no te pagan, el ambiente es desastroso, no es lo que te «vendieron» en la oferta y la entrevista….etc.
    Por ejemplo, yo misma. No paran de decirme que me vaya a UK…pero ves los salarios (mil libras al mes en LONDRES? SÓLO? O.o) la que tienes que liar para mudarte y la inversión desproporcionada que hay que hacer en transporte y vivienda y dices… (╯°□°)╯︵ ┻━┻ si eso otro día.
    Quien no arriesga no gana, pero hasta los más avezados expertos en bolsa se lo piensan un poco antes de tirarse a la piscina. ¿Lo mejor? Convertir el miedo en prudencia, en saber valorar pros y contras. Y quitar el estigma a dejar pasar una oportunidad (estando parado sobretodo) que parece que te convierte en alguien que no quiere trabajar. Oiga, quiero como el que más, pero si puedo permitirme pensármelo dos veces, lo haré.

  8. Hola Maria Luisa!!!!!!!!!!!.
    Es cierto que nos acomodamos a nuestra zona de confort, nos da tanto miedo salir de ella que no visualizamos lo que podemos conseguir si actuamos en lugar de pensar si seremos capaces de conseguir «nuestro sueño».
    Ojalá poco a poco enseñen a los niños a no avergonzarse por lo que saben hacer y aprendan a valorarlo y desaparezca por completo el miedo al ridiculo o al equivoco que nos han inculcado.
    Un saludo.

  9. Ana Belén Pereda Piérola dice:

    Yo diría que le hemos perdido el «miedo al miedo», cada vez hay mas estudios que dicen que el miedo origina enfermedades en nuestro cuerpo, nada menos que eso!!!!
    El miedo nos roba la felicidad, te pueden robar algo más valioso que eso? yo creo que no.
    El miedo se instala en tu pobre y débil cuerpo y le chupa la vida, ahora eres un zombi que se limita a ver qué hacen otros…
    El miedo es un arma de doble filo, un poco es necesario, si no tuvieramos miedo a nada…no podríamos convivir en esta sociedad.
    Una pequeña dosis de miedo nos hace estar más vivos!!! los sentidos se agudizan, las pupilas se dilatan y sientes más todo.
    Pero por qué tenemos miedo?
    – Por falta de información (oigo un ruido en la noche y al final veo que es el viento)
    – Nuestra imaginación (imaginamos cosas que no existen)
    – Por experiencias fallidas pasadas. ( me salió mal una vez y…)
    – Por no estar en el presente ( el único sitio dónde estas a salvo)
    – Por no tener fe ( si, si, fe en que las cosas saldrán bien)
    Debemos aprender a tener y mantener pensamientos perfectos.
    El miedo nos obliga a pensar en negativo:
    Tengo miedo a….así que no quiero hacer tal cosa…
    Mira en qué túnel te ha metido el miedo!!
    Una de las cosas más importantes es pensar lo que quieres hacer, no lo que no quieres hacer!!!, esto es más importante de lo que parece!!!
    Hay que tener una fe total y absoluta en que vas a conseguir tu objetivo, debes tener la misma confianza que cuando haces un pedido por internet, te echas a dormir porque estás segura que te llegará a casa, no te tiras todas las noches sin dormir porque tienes miedo a que no llegue tu pedido.
    Y cómo pasar del miedo al no miedo, pues con la acción, decidiendo aquí y ahora que el miedo ya no tiene poder sobre tí y que tú dominas tu vida, debes dar el primer paso con la fe, no tienes por qué ver toda la escalera, basta con que subas el primer peldaño.
    No pienses como sucederán las cosas, limitaté a preparar todo para hacer que sucedan.
    O es que tienes miedo a que sucedan?

  10. Buf! Como siempre o mejor si cabe. Un chorro de combustible de cohete, para el motor de la autoestima personal. Muchas gracias por la señal, la necesitaba 🙂 #avanti

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