En este país en el que parece que todo el mundo es entrenador de fútbol – menos el que realmente lo es, a tenor de las autoaclamaciones de la gran mayoría, que asegura saber perfectamente cómo debían haber planteado el partido para ganar -, tampoco nos quedamos cortos en saber cómo funcionan los procesos de selección, cómo buscan candidatos los seleccionadores, y cómo se debe plantear una candidatura para “llevarse el gato al agua”.

Vamos, dime si no es verdad que cuando te has puesto a buscar trabajo, te han dado todo tipo de consejos sobre qué puestos buscar, qué evitar, qué funciona y qué no debes hacer. Me apuesto a que entre padres, tíos, amigos, hermanos y colegas, has tenido acceso a una vasta sabiduría popular en lo que a conseguir trabajo respecta.

Y tú probablemente escuchas con diligencia y sigues a pies juntilla todo lo que te aconsejan…

El problema es que no todos los consejos son buenos consejos

Por supuesto que todos ellos te hablarán del tema con todo su cariño y buena intención, pero no necesariamente están al día de cómo realmente funcionan los procesos de selección en un mercado laboral que cambia tan rápidamente.

No digo que lo que te recomiendan no funcionara en algún momento, seguro que a ellos les fue de maravilla hace unos años, pero eso no necesariamente supone que funcione igual ahora.

Y he pensado desmitificar algunas de las ideas erróneas que circulan sobre los procesos de selección para actualizar esos conceptos un poco y que no caigas en la trampa de seguir estancado en buscar trabajo como se hacía el siglo pasado:

 

UNO:

Tienes que mandar tu CV al máximo de empresas posible

 

Ciertamente tendrás que presentar tu candidatura a más de una empresa, eso es indudable, pero no es cierto que cuantas más, mejor.

 

Es muchísimo mejor ser estratégico y centrar tu energía y tus esfuerzos en una lista de empresas que realmente pueden encajar contigo, que tirarle a todo hijo de vecino.

 

Verás, hay algo que a mí me gusta explicar porque es increíblemente relevante pero los candidatos no le prestan ninguna atención: un puesto de trabajo IDÉNTICO en nivel, responsabilidades y funciones puede ser radicalmente diferente en función de la empresa en la que lo desempeñas.

Puedes ser Responsable de Marketing Digital en la empresa A y BRILLAR. Dar rienda suelta a tu creatividad, tomar todas las decisiones, trabajar en un ambiente de respeto, trabajo en equipo, y realmente disfrutar de lo que haces.

Pero si en vez de elegir la empresa A, por hacer las cosas al azar eliges la empresa B… puedes haberte metido en la peor experiencia profesional de tu vida. El mismo puesto idéntico puede convertirse en el infierno.

¿O no te ha pasado nunca? Y si no te ha pasado personalmente, seguro que tienes cerca algún caso.

No te creas si te dicen que sólo tienes que mirar los requerimientos del puesto e inundar el mercado de CVs: esa es de las recomendaciones a las que no tienes que hacer caso.

Hoy en día hay que ser mucho más ESTRATÉGICO y de hecho, tienes que vigilar muy bien dónde mandas tu CV.

 

DOS:

Tienes que aguantar en un puesto un mínimo de 3 años antes de tratar de cambiar de trabajo

 

En otra época, había que agarrarse los machos y aguantar en una empresa todo lo posible antes de tratar de huir, porque estaba mal visto el empleado que trataba de irse al poco de haber llegado. Digamos que se le veía como poco fiable.

Pero claro, era cuando la gente que recibía el reloj al cumplir los 25 años en la empresa, era mayoría. Era cuando la relación empresa-empleado era una relación paterno-filial.

Cuando estaba enmarcada en un contrato social de “tú trabajas para mí para siempre, yo a cambio te cuido”.

Cuando la empresa era tu segunda familia. Cuando se hacían planes de carrera. Cuando toda tu preocupación profesional era cobrar más, trabajar menos… y esperar que llegara el reloj.

No digo que no queden dinosaurios así, pero la dinámica ha cambiado Y MUCHO.

Las estadísticas hablan de que cambiaremos de trabajo entre 9 y 20 veces en nuestra carrera profesional. 9 es el mínimo. Cinco años máximo de media en un trabajo como mucho.

Y ya no es sólo cuestión de números, es que la empresa ya no quiere que te quedes simplemente para demostrar tu lealtad, la empresa va a necesitar que te quedes mientras eres la persona que mejor les soluciona sus necesidades y siempre que estés del lado de las soluciones y no de los problemas.

Y tú vas a querer estar en esa empresa mientras estés a gusto y puedas crecer. Mientras lo que haces y donde lo haces tenga sentido con tu momento personal y tus necesidades. Mientras sientas que estás aportando y no restando.

Porque ahora le pedimos mucho más a un trabajo que simplemente la nómina de final de mes, y por eso somos más exigentes con dónde estamos invirtiendo nuestro tiempo, nuestras neuronas, nuestra creatividad y energía.

 

Y la suma de todo ello es que ya no hay un “tiempo mínimo respetable” que pasar en una empresa.

 

Yo, como seleccionadora, prefiero que un candidato sea honesto consigo mismo y con la empresa, y no que se quede parasitando un puesto en el que ambas partes están perdiendo.

Lo que no significa que yo te esté diciendo que en cuanto no estés a gusto en tu trabajo, que te vayas, nada más lejos! Lo que hay que hacer es ser muy muy muy objetivo y honesto para analizar qué es lo que no está funcionando. A lo mejor no es la empresa, es el jefe o los compañeros o el departamento o el trabajo en sí, a lo mejor un cambio de condiciones es suficiente para recuperar la ilusión.

Y desde luego que tampoco te digo que si realmente te das cuenta que tu historia dentro de esa empresa se ha acabado, que lo dejes todo dando un portazo y te vayas con una mano delante y otra detrás. Aquí: sentido común, que es el menos común de los sentidos, pero que yo sé que tú tienes 😉

El caso: que si eres la persona adecuada para el trabajo, hoy en día la mayoría de los seleccionadores no te van a descartar porque hayas pasado menos tiempo del “respetable” en tu último puesto de trabajo.

 

TRES:

Tu Currículum debe ser sólo UNA página

 

A ver, cómo funciona esto: yo soy el seleccionador y recibo dos CVs: uno de dos páginas y otro de una página; los miro y digo: voy a descartar automáticamente al que ha usado dos páginas para darme la información que necesito y sólo voy a considerar al que ha usado una página en la que sólo le ha dado el sitio para hacer una lista de los puestos que ha desempeñado, sin información adicional porque se salía de los márgenes.

¿En serio?

Oye, que no te digo que no haya seleccionadores repuñeteros que consideren lo de las dos páginas una falta de consideración hacia su tiempo igual que pueden tacharte de cutre por usar la tipografía Tahoma en el CV. Pues en ese caso, agradéceles por que no te llamen, te aseguro que no quieres trabajar en una empresa que tiene a ese tipo de gente haciendo su selección de personal!!!

Yo, entre un CV de una página con una tipografía tamaño 8 puntos, con medio milímetro de márgenes, reducción del espacio entre líneas al mínimo, o un CV de dos páginas que RESPIRA y donde encuentro con facilidad la información que necesito, te aseguro que prefiero es segundo porque me FACILITA la lectura y con ello, mi trabajo.

Eso no significa que aproveches para contarle tu vida y milagros:

siempre tienes que ser conciso pero sobre todo, tienes que enfocar la información a aquella que es relevante para el puesto y que es la que le dice al seleccionador que tú eres la persona que sabe solucionar el problema que tiene.

Y como regla general, lo normal es que a partir de 5 años de carrera o 3 puestos de trabajo –lo que primero ocurra-, tengas que usar 2 páginas.

Por debajo de esto, puedes quedarte en una página pero su lectura tiene que facilitarle el trabajo al seleccionador, no simplemente que te quedes tú a gusto con el aprovechamiento máximo del espacio que has hecho.

Y sí, sé que ahora hay muchas páginas que te convierten el CV en una infografía, que le ponen colorinchis, diagramas de barras, puntuación en tu nivel de conocimientos… bullshit (con perdón).

Todo esto no sirve más que para deshumanizar un documento que debería contar una historia, que debería transmitir algún tipo de emoción, que debería hacer que el seleccionador te pueda imaginar logrando resultados para su empresa.

 

Salvo honrosas excepciones, tu diferenciación no debería estar en los colores o los dibujos de tu CV.

 

Tu diferenciación debe estar en saber explicar cómo al trabajar, tú haces las cosas mejor o de una manera distinta a los demás. Y eso requiere PALABRAS. Eso requiere storytelling. Eso requiere que sepas comunicar lo que has LOGRADO y CÓMO.

O sea que perfecciona el bonito arte de la prosa y tu conocimiento de lo que busca tu mercado y tu propuesta de valor profesional, y usa las dos páginas de tu CV para transmitirlo!

Y si tienes algún otro ejemplo de consejos desactualizados y caducos, me encantará que me lo cuentes en los comentarios.

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