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A veces entrar en un proceso de selección es casi peor que haberse quedado fuera. Es como ponerse a jugar a la ruleta rusa, porque no sabes si vas a salir más cabreado, frustrado, hundido o humillado de lo que empezaste.

Y aún así, seguimos teniendo que ponernos a disposición del Gran Amo Seleccionador Blanco, que es “nuestro dueño” durante ese proceso, ya que nuestro futuro – nuestra vida, la depositamos en sus manos.

Aclaro por si acaso que lo digo con toda la IRONÍA, porque no es aceptable que sea así. 

 

Porque la única persona que debe estar al timón de tu futuro eres TÚ

 

Para empezar, el método tradicional para llegar hasta las entrevistas – los portales de empleo – parece que existe sólo para torturar a los candidatos (y además es que en este mercado ya no funcionan y las empresas deberían valorar INFINITO más a sus empleados como para seleccionarlos de esa manera)

Pero si ocurre el milagro y llegas hasta la entrevista… ¿no te ha pasado que cuando acabas no sabes si te han grabado en secreto para “Inocente, inocente”, si era la noche de Halloween -de lo falso y asustante que ha sido- o si es que te habías metido en un macabro estudio psicológico?

Te pueden pasan cosas como:

 

Cualquier parecido entre el trabajo para el que te están entrevistando y el que viste en el anuncio, es pura coincidencia

Y lo malo es que el puesto del anuncio parecía encajarte como un guante, pero cuando llegas a la entrevista las responsabilidades no son las mismas, las condiciones no están claras… vamos, que ya ni te encaja ni te interesa. Es esa puñetera manía de ocultar datos para mantener el anonimato del cliente, o cambiar de opinión de un día para otro… en fin.

Y tú que has tenido que hacer encaje de bolillos para desaparecer una tarde del curro para poder ir a la entrevista, has pasado una buena tanda de nervios y has puesto otra buena tanda de expectativas e ilusión en esa entrevista… te vuelves por donde has llegado con la manos vacías (pero un cabreo…).

Al entrevistador no le interesas ni un pimiento 

Desde ponerse a revisar su móvil hasta literalmente poner cara de “me aburro”, el caso es que claramente están cayendo en saco roto tus malabarismos por conseguir su atención. Te dan hasta ganas de ofrecerte a irte para que pueda ponerse a hacer otra cosa. O a echarse una siesta.

Es de lo más deshonroso que haya gente que se porte así con cualquier otra persona. Punto. No voy a decir más.

El entrevistador parece súper encantado contigo en la entrevista… pero después desaparece sin dejar huella

Puede que ya lleves dos entrevistas, que te haya dicho que le encajas muchísimo para el puesto, y que te llamará pronto. Pero esa llamada simplemente no ocurre. Y tu vida se pone en “pausa” pendiente de esa llamada, un día tras otro.

Cuando yo estaba en edad de ligar decíamos que te habían hecho luz de gas cuando entusiasmadamente un chorbi te pedía el teléfono… para no llamar jamás. Pero ya somos mayorcitos como para jugar así con la gente – esto no es aceptable. Un poco de respeto y seriedad.

El misterioso caso de las entrevistas cambiantes

Suelen empezar con cambios en la cita. Finalmente el día llega, ahí estás puntualmente… pero te tienen esperando 20 minutos. El entrevistador sale pero parece confuso – ni siquiera ha impreso tu CV. Sin haberte avisado previamente, te meten en una dinámica de grupo. Aquello es una melée porque ni sabes qué se supone que debes hacer, ni apenas te dejan hablar, y cuando aquello acaba abruptamente, te dicen que te llamarán… pero un mes después no has vuelto a saber de ellos.

No sé tú, pero me da una cierta idea de cómo funcionan las cosas dentro de la empresa. Yo saldría corriendo.

El caso de la empresa que en función del camino por el que llegues, te descarta o te contrata.

Hay muchos más horrores que estos, pero como tampoco queremos regodearnos en la porquería más de lo estrictamente necesario, acabamos con este caso. Y toma nota porque este es el que cambia las cosas.

Este es el caso de uno de mis Zumers, que había aplicado a un mismo puesto dos veces – a través de oferta directa por un portal de empleo y a través de una empresa de selección, y en ambos casos le descartaron a la primera.

Y aún así, como le interesaba mucho la oferta, probó a través de otra vía: logró a través de un contacto en Linkedin el email directo de la persona que llevaba la selección. La suerte fue que la que llevaba selección estaba mala ese día, y recibió el CV alguien que le sustituía. Y esta persona no tenía tan claros los requerimientos técnicos, pero le llamaron la atención otras competencias… y le llamó para la entrevista. Es donde felizmente trabaja este Zumer en la actualidad.

Si no llega a buscar un camino directo (y no llega a ponerse mala la de RRHH, es cierto), no hubiera entrado jamás.

 

Que por desgracia hay aún muchos seleccionadores que tratan a los candidatos como ganado, sin ninguna consideración para hacer del proceso algo menos doloroso y estresante, es la realidad (luego hay muchos que no, eh? que yo les conozco ;). Pero no te cuento esto por criticar, sino para sacar una conclusión importante que quiero que entiendas:

 

Que como candidato, el funcionamiento de RRHH y de los seleccionadores escapa de tu control. Cabrea, pero no pongas tu energía y tu foco en algo que no vas a poder cambiar – en cambio, hazlo en aquello que SÍ está bajo tu control.

 

  • Está bajo tu control por qué vía llega tu CV a la empresa
  • Está bajo tu control a qué persona de la empresa le llega tu CV
  • Está bajo tu control que alguien dentro de la empresa te conozca y recomiende que miren tu CV con cariño

 

Si me lees desde hace tiempo, sabrás que esto no es nuevo porque siempre te recomiendo que no te dejes succionar por los portales de empleo. Entiendo que son muy tentadores, porque es el equivalente a jugar a la bonoloto, pero ¿cuántas veces te ha tocado el premio gordo de la bonoloto? Pues igual.

 

El problema es que tener que pasar tu talento, tu forma de ser y de hacer las cosas, tu chispa, tu ingenio, tu ilusión y tu dedicación al trabajo por una máquina que lo que hace es escanear keywords, es RIDÍCULO

 

Las personas no pueden reducirse a palabras clave. Somos complejas, diferentes, emocionales. Una lista de competencias NO VA A DECIR si esa persona es quien mejor va a hacer el trabajo, quién más va a aportar y mejor va a encajar en el equipo.

Mi recomendación es: tienes que encontrar la manera de hacer llegar tu candidatura hasta la gente que te interesa por fuera del sistema. Que sea alguien que pueda apreciar tu talento y todo lo que puedes aportar a la empresa – y ese alguien no es un software que escanea tu CV ni, francamente, el técnico de RRHH que hace el filtro de los CVs.

Para ello debes ser capaz de contactar con la gente adecuada. Y para interesar a esa gente, debes tener una reputación, una marca (personal) profesional que hable por ti y te dé acceso al interés y al tiempo de esas personas.

Seguiremos hablando de este tema. Pero si quieres ser de los que logra entrar en las empresas directamente hasta la persona que les interesa y quieres saber cómo, te propongo que empieces por pinchar aquí: 

 

Si quieres compartir conmigo de qué manera “no tradicional” (es decir, NO a través de portales de empleo ni las webs de las empresas) has conseguido tú un trabajo en algún momento, me ENCANTARÁ que lo compartas conmigo!! (puedes hacerlo en los comentarios de este post).

Mientras tanto, te mando una buena dosis de algo que también necesitas para seguir luchando por tener el trabajo que deseas, que es:

 

 

 

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